Viernes , 26 Mayo 2017

Visita a Valparaíso, la joya del Pacífico

Las primeras impresiones no siempre son acertadas. Al bajarnos del bus que nos llevó de visita a Valparaíso daban ganas de agarrar una manguera, un trapo y pegarle un buen fregado a esta costera ciudad de más de 300.000 habitantes.

Había leído bastante sobre una colorida Valparaíso -conocida como la joya del Pacífico- y los únicos colores que alcanzaba a observar eran los de los graffitis que con muy poco gusto decoraban las paredes de antiguos edificios situados bajo los cerros, esas curiosas montañas llenas de casitas construidas sin mucha planificación. Un horror. Mientras pensaba “sáquenme de aquí” el minibus de línea que poco a poco nos acercaba al Cerro Alegre saliendo de lo que parecía la zona antigua de la ciudad y ¡zas!, la explosión de colores comenzó.

Cerros de Valparaíso

Hotel recomendado en Valparaíso

La verdad es que Valparaíso es un nombre que suena bien, atrae. Valparaíso es una ciudad costera que se despierta y se acuesta mirando el océano Pacífico, eso suena aún mejor para nosotros que estamos acostumbrados a vivir con el mar. Valparaíso es el puerto de Chile y lugar de atraque de numerosos cruceros. La ciudad es Patrimonio de la Humanidad, “¡bueno, bueno, no me digas más, vamos a conocerla que está aquí al ladito de Santiago!” Dos horas de bus y allí nos plantamos.

Habíamos conseguido “algo de plata extra” con el blog, así que nos dimos un pequeño lujo y reservamos una habitación con baño privado en el Cerro Alegre, uno de los 42 cerros que conforman esta pintoresca ciudad. Pasamos dos días en una acogedora habitación de una casita azul conviviendo con una pareja de alemanes retirados que llevan 6 meses viajando por el mundo y una pareja de ingleses que han recorrido medio planeta y que habíamos conocido en el aeropuerto de Madrid antes de subirnos al avión rumbo a Santiago.

Una vez más nos dimos cuenta de que ¡este mundo es muy pequeño pues habíamos acabado encontrándonos no solo durante nuestra visita a Valparaíso si no también en el mismo alojamiento de la ciudad! Por cierto, totalmente recomendado, puedes encontrar más detalles aquí.

Visita a Valparaíso, la joya del Pacífico

Visita a Valparaíso, la joya del Pacífico

Dejamos las mochilas en la habitación y René, el dueño del alojamiento, muy amablemente con un mapa en mano nos señaló aquellos lugares que debíamos visitar, los mejores sitios para comer, donde tomar las mejores fotos de la bahía, qué ascensores utilizar para bajar de los cerros al centro de la ciudad (la zona menos colorida) … y también nos desveló casi lo más importante, ese secreto que Valparaíso esconde tras ese traje de ciudad litoral, colorida y Patrimonio de la Humanidad: la inseguridad.

Un gran problema a modo de pequeños robos callejeros sin violencia para hacerse con cámaras, carteras y dinero. Nos pidió que tuviéramos extremo cuidado y mirásemos siempre a nuestro alrededor por si veíamos a alguien extraño con pinta de ser amigo de lo ajeno. Pues bien empezamos, pensamos. Como en esto de la inseguridad andamos más verdes que una lechuga, salimos de la casa como si de una favela se tratara y seguimos su consejo a pies juntillas. Lo último que nos apetecía era que nos robaran.

Bandera de Chile

Primer cruce tras abandonar el portal de la vivienda y nuestra mirada se fue directa hacia una pareja que llevaba una cámara cuyo objetivo era digno de un partido de fútbol de primera división. Extranjeros con cámaras en la mano, bolsos colgando … ¿pero hay que tener cuidado o cómo es la broma? No entendíamos nada y nos sentíamos algo perdidos, sobretodo en el tiempo, porque hasta el reloj dejamos en la habitación y no sabíamos ni que hora era! La exageración llevada al límite la nuestra.

Paseo por Valparaíso

Dedicamos la tarde a explorar con cautela el Cerro Alegre. Aquel que antiguamente transitaban los trabajadores de los buques que navegaban desde Europa hasta América atravesando el estrecho de Magallanes. Un cerro, pues eso, de “vida alegre” del que descendían los caballeros sonriendo para, de nuevo, embarcar y continuar la travesía por el Pacífico. No vimos nada extraño y eso que nos perdimos entre callejuelas, subiendo y bajando.

Street Art en Valparaiso

Y es que Valparaíso es como un gran tobogán que va desde lo alto de los cerros hasta el mar, aquello azul que está tras los contenedores del puerto y que solo ves desde las alturas. Te lanzas por calles empinadas muy dignas de conseguir un huequito en la ciudad de San Francisco y muchas empedradas como las de La Orotava, flanqueado por casas de colores de aspecto endeble que sin embargo, han soportado terremotos de magnitud 8,8 en la escala de Ritcher.

Subes y bajas escalones multicolores, y te rodean paredes donde la imaginación ha sido llevada al límite para frenar en “el plan”, la zona llana de la ciudad donde se concentran los edificios gubernamentales y así terminar en el puerto de la ciudad. Aquí la visión del mar casi desaparece, se ve poco o nada. Lo han tapado a bases de contenedores, hoteles … una pena! No se ve el mar pero oler, huele a mar Valparaíso.

Cerro Alegre Valpo

Pasamos días en la ciudad en los que no vimos nada de lo que nos habían contado en cuanto a la inseguridad. Sin embargo, sabemos que existe. Conocimos a gente que había sido asaltada. Otra pena. Valparaíso tiene una de las tasas de desempleo más altas de Chile, un 13%. Con lo cual hay que tener algo de cuidado, más del que tuvo el observador de la Unesco al que el pasado año le robaron la cámara, un disco duro portátil y 80.000 US$. Entendemos que René no habló con él.

Hicimos el Free Walking Tour, una de las recomendaciones en cualquier visita a Valparaíso. De nuevo, muy indicado para pasear por los dos cerros más importantes, Cerro Alegre y Cerro de la Concepción, con total tranquilidad y sin ningún temor a ser sorprendidos por ladronzuelos. El guía, además, nos indicó a qué lugares no acercarnos porque nuestra cámara duraría menos que un caramelo por fuera de colegio, de nuevo el tema de la inseguridad salió a la luz en el tour.

Funicular Valparaíso

Podemos decir que la ciudad nos gustó pero no disfrutamos al cien por cien de nuestra visita. Pasamos dos noches de visita a Valparaíso y volvimos a Santiago, no sin antes ser de nuevo alertados al bajarnos del bus que nos acercó a la estación central de buses. Recibimos un último consejo del conductor casi cuando teníamos un pie fuera del bus “cuidado con los bolsillos” y “andénse ligero y derecho a la terminal”.

Bye, bye Valparaiso! Volvimos a Santiago a hacer la compra y pasar la noche, o parte de ella, ya que a las 5:40 am del día siguiente salíamos con dirección al aeropuerto internacional de Santiago. Nuestro siguiente destino, un lugar situado a cinco horas y media en avión desde la capital del país. Una de las islas más remotas del planeta que pertenece a Chile pero está más cerca de la Polinesia y donde nos esperan grandes esculturas de piedra que guardan muchos secretos …

Datos prácticos para la visita a Valparaíso:

– Para llegar a Valparaíso lo más barato y sencillo es agarrar un bus desde la estación central de Santiago, existen numerosas compañías que hacen el trayecto y su precio es similar. Normalmente tienen una frecuencia de salida de cada 15 min y el trayecto se demora alrededor de 2 hrs.

– En cuanto al alojamiento no habrá mayor complicación que la de dónde y cómo elegir, en el Cerro alegre se encuentran la mayoría de los hostels (habitaciones compartidas) y pequeños hoteles familiares. A la hora de comer puedes hacerlo en el mismo cerro a precios de turista o acercarte al los alrededores de la plaza Anibal Pinto donde se encuentran algunos restaurantes que ofrecen el menú del día (2.500 pesos).

Recuerda que puedes seguir viajando con nosotros pinchando en el índice de la Vuelta al Mundo.

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5 Comentarios

  1. Very interesting excellent gracias

  2. La verdad, excelentes colores … qué tal las playas ?? … seguro que son excepcionales.
    Saludos viajeros!

  3. En cada lugar del mundo adonde he viajado, en Europa, África, Asia y Sudamérica, la advertencia es similar. Los locales prefieren advertirte antes que lamentar otro atraco. El problema es que uno interioriza una sensación de inseguridad que siempre es exagerada. En cualquier ciudad hay que tomar básicamente las mismas precauciones con las pertenencias y a lo sumo evitar algunos barrios. Eso, dentro de lo posible, porque por ejemplo es absurdo visitar Río de Janeiro y no pasar por Lapa, pese a que todos te pondrán sobre aviso de la posibilidad de hurtos y asaltos.

    • Siii, en nuestro caso confesamos que pecamos de miedosos cada vez que nos advierten dos veces de la inseguridad. En Valparaíso no vimos nada pero en Buenos Aires el ambiente si que era más “raro”, todos con las mochilas por delante, las señoras agarrando los bolsos con fuerza, en el subte malas miradas … lo dicho, puede que sean cosas nuestras así que hay que viajar y comprobarlo por uno mismo 😉

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