domingo , 22 octubre 2017
Camino a Cebu

Nuestro viaje desde Port Barton hasta Cebú

Era hora de avanzar en nuestro viaje, era hora de trasladarnos desde Port Barton hasta Cebú y eso a pesar de que en Port Barton nos sentíamos muy cómodos. Habíamos visitado White beach, la cascada de Pamuayan así como disfrutado del mejor tour por las islas cercanas. Además, el ambiente cercano de los locales así como su ritmo pausado habían calado hondo en nosotros.

Lástima que el tiempo no nos acompañase pero bueno, pudimos hacer todas las actividades planeadas. Sin embargo, era hora de proseguir con la ruta de viaje por Filipinas y alcanzar nuestro siguiente destino para, desde ahí, visitar las islas de Bantayan y Malapascua muy cerca de Cebú.

Visitar Port Barton, Filipinas

Desde Port Barton hasta Cebú

Nuestro día de viaje desde Port Barton hasta Cebú nos obligaba a tomar varios medios de transporte en una misma jornada, véase una van, un avión, un taxi y un bus. Probablemente no era la forma más barata pero sin duda sí que era la más rápida (y menos mal viendo lo acontecido posteriormente pues ya se sabe que en Asia no siempre se cumplen los planes y horarios).

Así pues, nos levantamos sobre las 8 de la mañana para tener tiempo de desayunar con tranquilidad en Gacayan, nuestro local favorito de Port Barton. Debíamos estar listos sobre las 10 am pues a esa hora salía nuestra van (furgoneta) en dirección a Puerto Princesa. La distancia entre ambos puntos es de 300 km de buen firme pero con multitud de curvas, era el primer paso para ir desde Port Barton hasta Cebú.

Restaurante Gacayan Port Barton

Afortunadamente, la mañana de nuestra marcha no llovía en exceso y el tramo de carretera no asfaltada entre Port Barton y Roxas no estaba demasiado embarrado (se está trabajando en asfaltar todo este tramo). El trayecto fue ameno y lleno de momentos peculiares como cuando un enorme buey nos obligó a detenernos y esperar a que decidiese apartarse para poder continuar.

Este camino, aunque en peor estado, fue el más placentero de la mañana. Una vez tomamos la carretera nacional que pasa cruza la isla de Palawan de norte a sur y que por Roxas comenzó el espectáculo. El conductor parecía tener “algo” de prisa. Adelantamientos en curvas cerradas sin visibilidad alguna, cambios de rasante en los que juraríamos que la van volaba o ríos de lodo que bloqueaban el paso en algunos tramos nos tuvieron en tensión durante todo el viaje además, el cielo no era gris sino negro.

Un coctel perfecto para una desgracia en cualquier país que no se llame Filipinas.

Port Barton a Puerto Princesa

No es difícil imaginar que tras 3 horas de carreras hacinados con otras 13 personas lo único que queríamos era llegar al destino y respirar aire fresco. El cuerpo entumecido por lo incómodo de los asientos (a Marcos le tocó ir junto a la puerta sentado sobre una suerte de taburete de madera que encajaba a la perfección con el resto de asientos, increíble), el frío del aire acondicionado o los constantes vaivenes hicieron que el viaje fuera insufrible.

Sobre la 1 del mediodía llegamos a la estación de autobuses de Puerto Princesa. No sabíamos si tirarnos en marcha o dejarnos guiar por el amable conductor que despachaba a la mayoría de los pasajeros en la misma estación de autobuses que habíamos pisado días atrás. En esta ocasión lucía bastante más caótica, probablemente fruto de nuestro estrés.

Carreteras en Palawan

Una vez finiquitado el traslado de la mayoría de los pasajeros y cuando ya teníamos las mochilas en la mano el conductor se ofreció a llevarnos hasta el aeropuerto junto a los 2 otros turistas que quedaron en la van. Total, solo pedía 50 pesos extra (1€) por persona así que aceptamos (un triciclo nos hubiera costado 60 pesos cada uno (1,1€). Media hora después estábamos en el aeropuerto, ¡no nos lo podíamos creer!

Con la cabeza como un bombo y abrigados como si estuviéramos en el pico del Teide entramos al aeropuerto de Puerto Princesa, un aeropuerto que estaba atestado de gente y que se presentaba bastante básico. Podríamos decir que es como un gran hangar con asientos, eso sí, el WiFi funcionaba de maravilla lo cual fue de agradecer. Tras facturar y pagar 200 pesos (3,7€) en conceptos de tasas por vuelos domésticos nos enteramos de que el vuelo (Cebú Pacific) tenía retraso de 3 horas por lo que el viajito desde Port Barton hasta Cebú sería más largo de lo planeado.

Port Barton hasta Cebú

Tras un vuelo tranquilo y sin turbulencias (las temíamos pues el cielo seguía negro y con fuertes vientos en Puerto Princesa) aterrizamos en Cebú City. Se notaba que estábamos de vuelta en una gran ciudad, el aeropuerto ya se veía más moderno que el anterior y todo lucía con cierto orden desordenado.

Cebú Pacific es una de las areolares low cost que operan en Filipinas. Su trato y precios son muy competitivos pero sus operaciones son las que más retrasos sufren en el país, dato importante para futuros viajeros

En Uber hasta nuestro hotel en Cebú

Aprovechando la red WiFi gratuita del aeropuerto solicitamos un taxi a través de Uber para así llegar a nuestro hotel sin mayores problemas ni regateos cansinos. Ya era de noche y el cansancio se había apoderado de nosotros.

Uber en Filipinas funciona de maravilla, de esta forma te evitas los posibles engaños y regateos tan frecuentes en las grandes ciudades del país. Puedes probar la app y olvidarte de los demás medios de transporte

Una hora más tarde llegamos al que es nuestro alojamiento recomendado en Cebú City, Pillows hotel. Localizado en el corazón de la ciudad, concretamente en Fuente Osmeña Circle donde el tráfico es terrible. Cuenta en sus alrededores con varias ofertas de restaurantes así como cajeros automáticos o farmacias por nombrar solo algunas de las comodidades necesarias si vas o vienes a determinadas islas.

Pillows hotel cebu

Otra de las opciones que valoramos pero que no nos convenció por precio fue el clásico Red Planet Cebú. Lo que nos hizo decantarnos por Pillows Hotels es que por el mismo precio tenía el desayuno incluido lo cual supone un pequeño ahorro.

El día acabó sin más novedades, muy cansados y valorando seriamente la posibilidad de quedarnos en Cebú City al día siguiente para descansar. Nuestra idea era dirigirnos bien hacia la isla de Malapascua o hacia la isla de Bantayan pero con el trajín para llegar hasta Cebú estábamos bastante cansados además, solo pensar en levantarnos a las 6 de la mañana para tomar el bus de las 7 nos poníamos enfermos. El viaje desde Port Barton hasta Cebú había sido demasiado.

Templo Taoista Cebu

La almohada hizo el resto y tomó la decisión por nosotros. Un día de descanso en Cebú (al fin y al cabo lo divertido de ir sin una agenda clara es eso mismo, poder parar cuando el cuerpo te lo pida) y el plan de visitar el Templo Taoísta de la ciudad y el fuerte de San Pedro.

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