Miércoles , 22 Febrero 2017

Varanasi, un paseo por los Ghats del río Ganges

El soniquete de uno de los múltiples vendedores de té chai que pasaron por el vagón en el que intentábamos dormir durante nuestro trayecto en tren desde Satna a Varanasi nos acabó de despertar poco antes de arribar a nuestro destino final, Varanasi.

Llegamos a las 6 am a la ciudad sagrada de Varanasi, una hora y media después de lo que rezaba nuestro ticket de tren y cuando el “sol” comenzaba a despuntar (la niebla ese día, tal vez contaminación, era horrible). Cuando salíamos de nuestro vagón apareció un sonriente joven mostrando nuestros nombres en un cartel a menos de un palmo de nuestra cara, ¡somos nosotros!

Mapa Varanasi

Hotel recomendado en Varanasi

Nos llevó directamente a nuestro hotel en la ciudad, el hotel Heritage Inn. Un establecimiento recientemente reformado que, aunque no tiene vistas al río Ganges (uno de los grandes ríos del subcontinente indio que nace en el Himalaya), si que está muy cerca y, además, ofrece la recogida de la estación de forma gratuita. No obstante la elección del hotel y el servicio de transporte había sido arreglado por nuestro conductor Mahendra, así que nosotros nos teníamos que despreocupar de todo.

Algo aturdidos por la falta del sueño y el caos de personas, gente y vacas que ya comenzábamos a descubrir en Varanasi llegamos a la recepción del hotel. Dejamos las mochilas y esperamos a que dieran las 7:30 para desayunar y calmar nuestros discretos estómagos pues un paquete de galletas, uno de frutos secos y una botella de agua había sido nuestra copiosa cena la noche anterior.

Heritage Inn Varanasi

Tras el desayuno por fin pudimos entrar a nuestra habitación. Nos dimos una ducha y nos tiramos en la cama. Lo inevitable pasó, caímos en un profundo sueño hasta la una de la tarde, hora en que nos levantamos para almorzar. A pesar de que la cama nos volvía a llamar grito pelado decidimos ignorarla e irnos a descubrir la ciudad de Varanasi y el Ganges. A escasos cinco minutos a pie del hotel encontramos el acceso a los Ghats, las escalinatas por las que se accede a las orillas del increíble y místico río Ganges. Hubiese sido un insulto haberlo dejado para la jornada siguiente.

Estábamos deseando descubrir ese contaminado y sagrado río que a tantos indios atrae diariamente. Nos habían hablado mucho sobre la espiritualidad de India y no la habíamos encontrado en ninguna de las ciudades visitadas, pero sobre Varanasi guardábamos esperanzas. Si había algún lugar que no nos podía decepcionar en ese sentido era Varanasi. Pedimos en recepción un mapa con el nombre de todos los Ghats y salimos a explorar el Ganges, teniendo claro que nuestro paseo debía llevarnos hasta el Ghat Manikarnika, especialmente conocido por sus cremaciones.

El Ganges, un lugar único en el mundo

Callejeamos el tiempo suficiente para darnos cuenta de que Varanasi no sería una excepción en cuanto a limpieza respecto al resto de India. Resultó incluso peor que el resto de los lugares que habíamos visitado. La basura seguía desperdigada por todos sitios y numerosas vacas, algunas cabras así como algún caballo también merodeaban la zona. Sus abundantes excrementos también estaban presentes.

Encontramos una diferencia con respecto a otras zonas, las moscas ¡qué barbaridad! No exageramos ni media palabra al decir que tuvimos que caminar completamente en silencio por miedo a que nos entrara no una sino varias en la boca. Qué asco. Si se dice que Sevilla tiene un color especial, Varanasi lo que tiene es un olor especial.

Vista del Ganges

Conseguimos librarnos de ellas nada más acercarnos al Ganges y disfrutar de una panorámica del conocido río, lugar de peregrinación para todo hinduista que se precie pues al menos una vez en la vida debe purificarse con sus aguas. Unas aguas que tienen el honor de colocarse en el tercer puesto de los ríos más contaminados del mundo, pero como bien nos dijo un chico hindú que más tarde conoceríamos “si tu corazón y tu sentimiento es puro, las aguas del Ganges no te harán mal” aún así no probamos a meter ni un dedo en el agua marrón.

Assi Ghat, un Ghat tranquilo

Varanasi está conformado por unos 365 Ghats. El Assi Ghat es uno de los Ghats situados más al sur de la ciudad, supuestamente muy frecuentado por extranjeros y locales. En ese punto confluyen los ríos Ganges y Assi. Durante los días que nosotros lo visitamos no vimos demasiada gente, es más, diríamos que habían más vacas en el río que personas. Dicho esto si que nos comentaron que en este Ghat se pueden llegar a congregar hasta 23.000 personas durante los días de festival hinduista en Varanasi.

Mapa Ghat Varanasi

Desde el Assi Ghat comenzamos nuestro paseo por los Ghats de Varanasi, en ese punto dos kilómetros nos separaban del famoso Ghat de Manikarnika. La caminata hasta el, para nuestra agradable sorpresa, fue de las más tranquilas y placenteras que recordamos en India pues sorprendentemente no fuimos importunados por ninguna persona que quisiera sacarnos algunas rupias.

Únicamente algunos niños y adultos llamaron nuestra atención educadamente preguntándonos si deseábamos un paseo en barco por el Ganges, algo que rechazamos pues habíamos decidido dejarlo para el día siguiente. Las escenas al borde del Ganges transmitían total normalidad, gente bañándose, grupo de hombres reunidos, mujeres rezando, vacas remojándose … No se escuchaban ruidos, casi reinaba el silencio. Estábamos disfrutando con cada paso que dábamos, con cada metro que recorríamos acercándonos a Manikarnika.

Varanasi Ghats

Cremaciones en Varanasi: Manikarnika Ghat

No nos equivocaríamos si dijéramos que el Ghat más conocido de Varanasi es Manikarnika Ghat. Se trata del punto donde se realizan diariamente decenas o cientos de cremaciones a orillas del Ganges. Paseando por los Ghats y sin mapa en mano uno ya puede intuir donde se encuentra pues enormes columnas de humo lo delatan. Los edificios ahumados a su alrededor eran también una señal inequívoca de que íbamos en buen camino y cerca debían tener lugar las ceremonias. A medida que nos fuimos aproximando, observamos algunas piletas de troncos, así como algo que en la distancia parecían pequeñas hogueras.

Manikarnika Ghat Varanasi

No nos impactó o sorprendió de forma desagradable lo que allí observamos. Todo lo contrario. Nos resultó tremendamente interesante poder presenciar en silencio y de forma desapercibida los rituales que ahí las 24 horas, los 365 días del año se desarrollan. Buscamos un lugar donde sentarnos y guardamos la cámara (ya habíamos sacado imágenes anteriormente usando mucho zoom). Minutos después asistimos a una constante ceremonia de cremaciones. Uno tras otro iban llegan las personas fallecidas. Sus cuerpos estaban cubiertos por una tela de color naranja sobre una pequeña tabla cargada por hombres que cantaban.

No observamos ninguna mujer presenciando la quema de los cadáveres que antes de arder eran rápidamente remojados en las aguas del Ganges. Aguardamos unos 20 minutos en una esquina del Ghat casi sin movernos, observando con atención y aprendiendo de otra forma de ver la muerte. Llenándonos con otras creencias. A muchas personas les impacta Varanasi de forma negativa, puede que ya lleváramos los días suficientes en India como habernos llenado con parte de su idiosincracia y por ello casi nos conmovió.

Un Blue Lassi en Varanasi, por favor

Durante el paseo por los Ghats encontramos numerosas pinturas señalando el famoso local de “Blue Lassi”, comentando en blogs de viajes y muy famoso en guías de viajes por elaborar los mejores lassi (yogures) de sabores en la ciudad de Varanasi. No es que el ritual a las orillas del Ganges nos hubiese abierto el apetito pero si la caminata de dos kilómetros y encontrándose tan cerca no podíamos ignorar los carteles. Así que fuimos en su búsqueda. Cruzamos el Ghat de las cremaciones y tropezamos con varias procesiones rumbo al crematorio. Cánticos y finados de camino a las aguas del Ganges. Fue tremendo.

Blue Lassi Varanasi

Ceremonia del Aarti al atardecer

Tras el lassi nos dirigimos a las escalinatas donde cada día tiene lugar la ceremonia del Aarti, una ofrenda de flores y fuego que se hace cada día a la puesta del sol alrededor de las 6 – 7 pm dependiendo de la época del año. La ceremonia se celebra a los pies del Ganges en los Ghats Man Mandir y Dasashwamedh.

Todo comenzó con sonido de campanillas que, envolviendo todo el lugar, indicaba el inicio de las ofrendas a la diosa Ganga. Siete personas con movimientos de un lado a otro iniciaron una ceremonia que no supimos entender demasiado bien debido a nuestra falta de información y que nos resultó algo aburrida. A la media hora, tras haber estado sentado casi dos horas y media, y ya con nuestra espalda algo dolorida emprendimos el regreso al hotel. Para no haber dormido demasiado, el día había sido bastante fructífero.

Ceremonia Aarti

Una de las recomendaciones en Varanasi es despertarse bien temprano para ver el amanecer desde el río Ganges subido en una pequeña barca. Nosotros, para variar, veníamos bastante cansados pero ante la grandiosidad de ver como el sol emerge sobre el Ganges y ya metidos en la espiritualidad del lugar decidimos darle una oportunidad. Estábamos muy convencidos antes de consultar el parte meteorológico y comprobar que se esperaba mucha bruma en ese momento del día. No hubo mucho que discutir. Ya navegaríamos por el Ganges durante el mediodía.

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2 Comentarios

  1. Marjolaine Del Pino

    Pues que penita que no se subieron a la barquita al amanecer, porque esa es la guinda de la torta…con niebla o con cielo claro, en invierno o verano, con lluvia o seco….la magia que explica lo todo, esta justamente en ese preciso momento…….tsha, tendrás que volver!
    Por el resto hermosas fotos y acertadas observaciones de esta ” Increíble India”…
    Namasté.

    • Namasté!

      Pues si que fue una pena peeero el destino no quiso que fuera así. De todas maneras nos encantó la tranquilidad del paseo a media tarde, fue genial. Gratamente sorprendidos nos fuimos de Varanasi 🙂

      Gracias por leernos y por el comentario!

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