Habíamos leído que Udaipur era una ciudad limpia y tranquila, de esas en las que vale la pena parar y descansar unos días en mitad de una ruta por el Rajastán. Antes de llegar ya teníamos apuntado qué ver en Udaipur, aunque la lista se quedó corta. Los apodos con los que se la conoce —desde la ciudad de los lagos hasta la Venecia de Oriente— habían disparado nuestras expectativas. Pero viajando por libre por la India aprendes rápido que nunca debes fiarte del todo, así que decidimos dejar todos esos comentarios románticos en cuarentena por si las moscas.
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Por suerte, la primera impresión fue buena. Notamos un respiro de menos tráfico y menos hostilidad que en las caóticas ciudades que veníamos dejando atrás. Le dedicamos dos días completos para abarcar lo imprescindible qué ver en Udaipur, también es el tiempo ideal para recorrerla sin prisas. Si estás planeando tu viaje y organizando tu itinerario, en esta guía te contamos todo lo que encontramos con datos reales. Desde las islas del fotogénico lago Pichola hasta los trucos para sobrevivir a los laberintos de la ciudad vieja cuando te quedas sin mapa, sin cobertura y con el instinto como única brújula.
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Cómo llegar a Udaipur: las rutas más habituales
Udaipur es una parada imprescindible en cualquier itinerario por libre por el Rajastán, generalmente como punto de conexión tras visitar Jodhpur o haciendo ruta hacia el norte rumbo a Jaipur. La forma más común de moverse entre estos destinos es el coche con conductor o el autobús. Si vienes desde el norte o el oeste, el viaje suele incluir tramos de autopista bastante cómodos combinados con carreteras secundarias que atraviesan la cordillera Aravalli. El resultado son paisajes rurales brutales y algún que otro trayecto sinuoso rodeado de vegetación y monos a los márgenes del asfalto.
Si estás diseñando tu ruta, la conexión más clásica es la que une Jodhpur con Udaipur, un trayecto de unas 5-6 horas. Casi todo el mundo aprovecha para hacer parada en los impresionantes templos jainistas de Ranakpur, una parada obligatoria que recomendamos apuntar y sobre la que hablamos aquí. Otra opción muy habitual si vas con el tiempo más justo es llegar a Udaipur directamente en tren nocturno o autobús desde Delhi o Jaipur. Aun así, la libertad que te da la carretera para detenerte en los pueblos del camino es, sin duda, la mejor manera de saborear este rincón de la India.

Dónde dormir en Udaipur: Hotel Sargam Sadan
A la hora de buscar alojamiento, nosotros nos decidimos por el Hotel Sargam Sadan, situado a orillas del idílico lago Pichola y a un cómodo paseo del centro neurálgico. La ubicación resultó ser un acierto absoluto para explorar la zona vieja a pie, pero manteniéndonos un punto al margen del ruido constante. Durante nuestra estancia, desayunábamos a diario en la tercera planta disfrutando de una panorámica del lago. De propina, charlamos con el dueño sobre los ambiciosos planes de ampliación que estaban acometiendo justo por encima de nuestras cabezas.
Hoy en día, aquellas obras en la última planta ya están completamente terminadas y se han transformado en un increíble restaurante rooftop en la cuarta planta. Si decides alojarte aquí o dejarte caer a cenar, te vas a encontrar con una terraza con vistas espectaculares de 360º al lago Pichola y al Palacio de la Ciudad. Ideal para ver cómo se encienden las luces al atardecer, con música en directo. Teniendo en cuenta la excelente relación calidad-precio de sus habitaciones y este espacio panorámico ya inaugurado, merece la pena tenerlo en el radar. Resérvalo con tiempo si coincide con tu viaje.

El lago Pichola y sus islas flotantes
El verdadero corazón de qué ver en Udaipur es, sin duda, el lago Pichola. Curiosamente, a pesar de parecer natural, se trata de un lago artificial construido allá por el siglo XIV con un fin puramente práctico: cubrir las necesidades de agua potable de una ciudad en crecimiento. Es un entorno lleno de vida local, aunque hay que tener en cuenta un detalle geográfico. A pesar de su gran tamaño visual, el lago es bastante poco profundo, y en épocas extremas de sequía una buena parte de su superficie se llega a secar por completo.
En el interior de sus aguas flotan varias islas pequeñas que guardan la esencia más fotogénica de la Venecia de Oriente. Tres de ellas se llevan, con justa razón, toda la atención de los viajeros:
✽ Isla Jag Niwas: aquí se levanta el antiguo e icónico Palacio Real de verano, hoy reconvertido en un hotel de superlujo (el Taj Lake Palace). Se le conoce popularmente como el Palacio del Lago y tardaron unos tres años en levantarlo debido a un capricho arquitectónico: está hecho casi enteramente de mármol blanco. Aunque lógicamente no tuvimos acceso al interior, contemplarlo desde la orilla impresiona.
✽ Isla Jag Mandir: alberga otro precioso palacio del mismo nombre, un poco más discreto en dimensiones que el anterior pero con un aire señorial y unos jardines flanqueados por enormes elefantes de piedra que miran al agua.
✽ Isla Arsi Vilas: una pequeña plataforma que en su día sirvió como santuario de aves y que, hoy por hoy, es la mejor coordenada si buscas un punto estratégico desde el que ver cómo se esconde el sol tiñendo el agua de tonos dorados.

Qué ver en Udaipur: los imprescindibles de la ciudad
⒈ Perderse por las callejuelas y descubrir sus murales
Si algo recomendamos a la hora de organizar un itinerario sobre qué ver en Udaipur es olvidarse del mapa y dejarse llevar por el lado del lago opuesto al Palacio de la Ciudad. Al igual que nos ocurrió en Jaisalmer, aquí las fachadas de los edificios están salpicadas de unas pinturas callejeras tradicionales llenas de color. Los elefantes se repiten de forma casi obsesiva en los muros; para los hindúes, este animal es sinónimo de buena suerte, sabiduría y larga vida, y se le venera como “el destructor de obstáculos” o “el que abre caminos”.
Paseando por estos callejones descubrimos la curiosa leyenda local sobre el nacimiento de Ganesha: cuenta la mitología que una noche, al regresar a su habitación, el dios Shiva encontró a alguien durmiendo junto a su esposa Parvati. Loco por la furia, le cortó la cabeza en el acto sin saber que se trataba de su propio hijo. Al darse cuenta del error, y desesperado por congraciarse con su mujer, Shiva salió a la calle con la promesa de cortar y colocar la cabeza del primer ser vivo que se cruzara en su camino. Resultó ser un elefante y, desde entonces, Ganesha recobró la vida y se le representa con esta icónica silueta.
⒉ La Torre del Reloj y el Mercado de la Fruta
Nuestra brújula del segundo día apuntaba hacia la Torre del Reloj. Es otro de los puntos habituales que aparecen en los mapas al buscar qué ver en Udaipur. El plano físico que llevábamos nos prometía una línea recta y directa, pero la realidad de la India siempre es otra. En cuanto cruzamos el puente Daiji hacia el corazón de la ciudad vieja, nos tocó avanzar a puro instinto. Cuanto más nos alejábamos de las orillas del lago más se desvanecía el mito de la ciudad tranquila. De pronto nos vimos envueltos en el clásico caos indio: coches, motos, vacas y peatones esquivándose de milagro en un laberinto sin normas de tráfico.
Tras media hora dando vueltas bastante perdidos, alcanzamos la Torre del Reloj (está aquí). Funciona como una rotonda improvisada tan masificada que arrimarse a ella es una misión de alto riesgo. Sinceramente, tampoco nos pareció gran cosa, así que continuamos a pie unos cinco minutos más hasta dar con el Mercado de la Fruta. Este rincón es un festival para los sentidos: puestos apretados y un ruido constante. Los vendedores vociferan a pleno pulmón para ganarse a la clientela entre aromas a mango y especias.

⒊ El Palacio de la Ciudad y la realidad de viajar por libre
Antes de plantarnos en el monumento más famoso de Udaipur, decidimos calmar las tripas y tomar aire en uno de los pequeños restaurantes recomendados para extranjeros que salpican los alrededores del complejo. Con las energías renovadas y el estómago lleno, nos acercamos, ahora sí, al Palacio de la Ciudad.
Este inmenso conjunto arquitectónico a orillas del agua data de mediados del siglo XVI y sirvió de residencia oficial a numerosos maharajás a lo largo de las dinastías del Rajastán. No obstante, nuestras ganas de encerrarnos a visitar estancias reales eran tirando a bajas. Al llegar a las taquillas, nos topamos de frente con una cola kilométrica de colegios enteros en plena excursión. Nos miramos, movimos la cabeza hacia los lados al más puro estilo indio, y nos marchamos por donde habíamos venido sin llegar a entrar.
⒋ Pasear en barco o contemplar el Palacio del Lago (Jag Niwas)
Como comentábamos al repasar las islas del Pichola, el Palacio del Lago (Jag Niwas) domina el horizonte asentado sobre su isla de mármol blanco, conformando otra de las postales ineludibles qué ver en Udaipur. Al estar reconvertido hoy en día en un hotel exclusivo de la cadena Taj, el acceso por libre está totalmente restringido a los huéspedes que allí duermen.
Nuestra idea inicial de la tarde era acercarnos al embarcadero del Palacio de la Ciudad para preguntar por los pequeños botes que realizan recorridos turísticos alrededor de la isla al atardecer, una de las actividades más recomendadas en cualquier guía de viaje. Sin embargo, el cansancio acumulado tras horas de caminata bajo el calor pudo con nosotros. El cuerpo nos pedía una tregua, de modo que decidimos cambiar los planes y volver directamente a nuestro hotel.

Dónde comer en Udaipur: restaurantes y cafeterías recomendadas
A la hora de buscar restaurantes y cafeterías, la gran mayoría de los locales que rodean el lago Pichola merecen la pena sobre todo por las espectaculares vistas. El ambientazo, especialmente al caer el sol, es la otra gran razón para elegirlos. La calidad de la comida en esta primera línea puede ser un poco lotería, y pagas un extra por la ubicación. Nuestro consejo: no esperes una gastronomía excepcional en cada esquina, ve por las vistas y deja la comida en segundo plano.
Dentro del centro histórico hay dos opciones donde la comida sí es de calidad: Jheel’s Ginger Coffee Bar y el Sun & Moon Cafe. Ambos ofrecen una experiencia mucho más auténtica que otros puntos saturados de la ciudad vieja. Otra apuesta segura que probamos de primera mano y nos encantó es el Lotus Café. Ideal para reponer fuerzas antes de visitar la zona del palacio (actualmente está cerrado).
Si buscas comer bien de verdad y una mejor relación calidad-precio, aléjate un par de calles de la orilla del agua. Para gastronomía tradicional del Rajastán y del norte de la India, el restaurante Khamma Ghani, en Chandpole, es una opción muy buena. Y si te apetece una buena cafetería para un espresso o un dulce, tienes varias opciones. The Bake Affair, Aosa, Bakers Blend u O’Brew son alternativas fiables y fuera de los circuitos más trillados.
¿Cuál es la mejor época para viajar a Udaipur?
El clima en el Rajastán puede llegar a ser muy extremo. Elegir bien el calendario es clave para no acabar sufriendo el viaje. La mejor época para visitar todo lo que hay qué ver en Udaipur va de octubre a marzo, coincidiendo con los meses del invierno indio. Durante este periodo, los termómetros dan una tregua y las temperaturas se vuelven de lo más agradables para pasear, rondando los 20-25°C. Podrás exprimir los callejones de la ciudad vieja y disfrutar de las azoteas frente al agua sin acabar completamente derretido por el sol.
Por el contrario, los meses de abril a junio son durísimos, con un calor asfixiante que supera los 40°C. Caminar a mediodía se convierte en una misión imposible. A partir de julio y hasta septiembre entra en escena el monzón. Las lluvias tienen el lado positivo de rellenar el caudal del lago Pichola y teñir de verde los paisajes de los alrededores. Eso sí, la humedad se vuelve brutal. Si tienes flexibilidad, apuntar a los meses templados te garantizará disfrutar de la Venecia de Oriente en su mejor momento.


