viernes , 22 septiembre 2017
Caldera Blanca en Lanzarote

Sendero de Caldera Blanca, un camino entre volcanes en Lanzarote

Recorrer un volcán es algo único que es capaz de hacerte sentir parte del entorno, más integrado. El Parque Nacional de Timanfaya en Lanzarote es un área restringida, sin embargo, justo en su límite encontramos el sendero de Caldera Blanca, un lugar singular donde disfrutar del cráter más impresionante que jamás hayamos visto.

Como decíamos, Timanfaya es una zona cuyo acceso no es posible hacer libremente. La visita a las Montañas del Fuego se limita a un paseo en bus de 50 minutos de duración. Es por ello que para hacer senderismo en Lanzarote en un viaje por libre es necesario salir de aquellas zonas declaradas como Parque Nacional para así encontrar lugares igual de mágicos e impresionantes como son el volcán de La Caldereta y Caldera Blanca.

Visitar Lanzarote

El sendero de Caldera Blanca nos lleva hasta lo alto de un volcán monogénico (producto de una sola erupción volcánica) cuyo cráter mide la friolera de 1.200 metros de diámetro. Una vez alcanzas la cima, simplemente, te quedas sin palabras. De verdad que impresiona y así pudimos constatarlo con todos y cada uno de los que coincidimos durante el trayecto.

El sendero de Caldera Blanca

El conocido como sendero de Caldera Blanca parte del pequeño pueblo de Mancha Blanca. Para llegar a él debemos localizar en el mapa el pueblo de Tinajo y desde ahí tomar el desvío hacia Mancha Blanca. Si, por el contrario, vienes desde Playa Blanca lo más fácil es cruzar el Parque Nacional de Timanfaya para así llegar al inicio de una carretera más estrecha que te conduce al sendero.

Sendero Caldera Blanca

No hay pérdida alguna pues el inicio del sendero se encuentra a unos 2 km del Centro de Visitantes de Mancha Blanca (el Centro de Visitantes del Parque Nacional de Timanfaya). El camino está marcado con una señal y un panel informativo que proporciona algunos detalles sobre la ruta.

Saliendo de la carretera principal y tomando una estrecha pista de tierra alcanzas una zona habilitada como aparcamiento donde dejar el vehículo (si se encuentra lleno hay que aparcar en Mancha Blanca y hacer ese tramo andando). Nosotros tuvimos suerte y aún quedaba espacio suficiente para dejar el coche.

Pista sendero Caldera Blanca

Realizar el sendero de Caldera Blanca te llevará toda la mañana (o toda la tarde) pues se trata de un camino de unos 11 kilómetros de distancia (ida y vuelta). Alcanzar el cráter de Caldera Blanca (458 metros de altitud) lleva casi 1 hora de caminata, desde lo alto puedes bordear todo el cráter aunque nosotros solo lo hicimos en parte debido al fuerte viento que hacía ese día.

La mejor panorámica del propio cráter y alrededores se obtiene caminando unos 40 minutos por el borde del volcán hasta llegar al punto más alto del mismo con lo cual completar la ruta nos llevará algo más de 3 horas.

De camino hacia La Caldereta

Tras aparcar el vehículo, preparados con agua y algo de comida, comenzamos el sendero rumbo hacia el volcán La Caldereta. El sendero que nos ocupa bordea el volcán La Caldereta y continúa hacia otro volcán, Caldera Blanca situado justo por detrás (uno es mayor que el otro). 

La pista está muy definida y serpentea por mares de lava. Nada más empezar a andar nos encontramos un señor con bici de montaña que retorna hacia el aparcamiento. Como decíamos, Lanzarote es un lujo de isla para realizar turismo activo.

Haz clic sobre la foto para ver cómo es la ruta Tremesana en Timanfaya

Ciclismo en Lanzarote

Tanto el volcán Caldereta como el de Caldera Blanca se formaron hace unos 2 millones de años pero sus alrededores están compuestos por materiales de la erupción de Timanfaya, la más larga de cuantas han acontecido en las Islas Canarias (1730 – 1736). Ambos volcanes constituyen lo que se denomina como islotes, es decir, terrenos no afectados por las coladas. Su formación es fruto de un vulcanismo fisural, un vulcanismo organizado donde los volcanes están “ordenados” y asociados por la aparición de una fractura profunda en la corteza de la Tierra.

En la toponimia de Lanzarote, a veces la palabra caldera sustituye a la palabra montaña (o volcán) cuando el cráter es muy pronunciado o tan llamativo como la propia montaña. Dos ejemplos de esto son la Caldereta y Caldera Blanca

La imagen de ambos volcanes frente a nosotros nos acompaña durante la primera parte del sendero, una panorámica que nos asombra pues los cráteres de ambos resultan enormes desde la distancia.

Caldereta y Caldera Blanca en Lanzarote

Los líquenes, unos supervivientes

Según avanzamos por el sendero de Caldera Blanca nos vemos rodeados por numerosos canales de lavas (ríos de piedra fundida) que cautivan a todos los que pasamos por la zona. Es complicado encontrar formas de vida en rocas de esta juventud, la falta de agua tampoco ayuda a la supervivencia de plantas.

No obstante, son los líquenes los encargados de comenzar el proceso de colonización vegetal debido a que son las únicas plantas capaces de sobrevivir bajo unas condiciones tan adversas como las que se dan en esta zona y en esta isla (calor, viento, falta de agua, …). Encontramos importantes poblaciones de líquenes a ambos lados del sendero formando un tapiz de colores muy variados e indicándonos la calidad del ambiente.

Es importante no abandonar el sendero pues caminar sobre los líquenes que han tardado tantos años en colonizar esta superficie supondría destruir cientos de años de vida con una sola pisada

Lavas en Lanzarote

La orientación norte del sendero de Caldera Blanca permite que los vientos Alisios jueguen un papel fundamental en la supervivencia de estos líquenes que a veces cubren coladas como espesas alfombras tanto que resulta imposible reconocer el color de la piedra. Cubren las coladas de tipo aa que nos siguen flanqueando.

Las lavas aa son un tipo de material cuyo nombre es de origen hawaiano. Este tipo de coladas volcánicas posee una morfología peculiar pues su afiladas aristas impiden caminar sobre ellas descalzos. En Canarias este tipo de coladas son conocidas con el nombre de malpaís, superficies caóticas formadas por fragmentos sueltos e irregulares.

La Caldereta

La Caldereta es el primer volcán con el que nos tropezamos tras unos 25 minutos de paseo. Posee una altura de 324 metros y su cráter algo más de 300 metros de diámetro. En este caso, cráter no es completamente redondo sino más bien elíptico, no es perfecto pero su forma recuerda a la de un gran recipiente o caldero. Los cráteres producto de erupciones volcánicas explosivas dan lugar a esta singular forma. Nos salimos brevemente del sendero que nos lleva a Caldera Blanca para acercarnos y asomarnos a su interior pues uno de sus laterales se encuentra totalmente erosionado.

Crater La Caldereta

Algo curioso en este volcán es que dentro de el se desarrollaron actividades como la agricultura y la ganadería durante la primera mitad del siglo XX. En lugares de climas áridos como el de Lanzarote, el interior de un volcán constituye un lugar propicio para ciertas actividades pues el cráter funciona como un recipiente donde poder recoger las escasas lluvias gozando además de protección contra el viento.

En el interior de La Caldereta antiguamente se cultivó cereal y sobre una de las laderas del volcán se construyó un aljibe donde almacenar agua potable procedente de la lluvia, así como una casa y algunos rediles para organizar el ganado. 

Existe un sendero que te permite ascender este volcán, sin embargo, nosotros regresamos de nuevo al que nos lleva hacia Caldera Blanca.

Rumbo a Caldera Blanca

El tamaño y altura de los volcanes de La Caldereta y Montaña Blanca provocaron que las lavas procedentes de la erupción de Timanfaya se desviaran y crearan alrededor de los mismos inmensos mares de lavas cuyo color negro llama muchísimo la atención.

Aquí se mezclan materiales de diferentes épocas pues entre ambos volcanes, la Caldereta y Caldera Blanca, encontramos lavas negras solidificadas procedentes de erupciones volcánicas más modernas. Los tonos blancuzcos de ambos volcanes destacan entre el intenso negro de las coladas volcánicas de Timanfaya.

Senderismo en Lanzarote

A pesar de la importancia y duración de las erupciones volcánicas de Timanfaya el impacto sobre las personas fue escaso siendo peor el efecto causado sobre poblaciones y espacios agrícolas.

Tras una pequeña parada para tomar fotografías, seguimos caminando hasta alcanzar el volcán Caldera Blanca. Primero tomamos el sendero que se abre a mano izquierda para acercarnos al volcán y una vez en su falda cogemos al sendero que se abre a la derecha para iniciar el verdadero ascenso de Caldera Blanca. Esta parte, que a priori se presentaba como la más dura, la completamos de forma rápida caminando de forma muy pausada.

El camino está formado por tobas blanquecinas (de ahí su topónimo, Caldera Blanca), un tipo de roca volcánica de consistencia muy porosa formada por la acumulación de cenizas y otros elementos que se alternan formando capas de diferente grosor.

Ascenso Caldera Blanca

No podemos evitar parar en varias ocasiones para disfrutar del paisaje que nos rodea. En el mar, a lo lejos, somos capaces de distinguir la isla de La Graciosa y Montaña Clara. A la derecha se eleva el volcán de La Caldereta y entre el y nosotros nos separa una enorme colada donde la vida en forma de líquenes comienza a abrirse camino. En ella, y marcado perfectamente, observamos el sendero que venimos recorriendo.

Vista ascenso Caldera Blanca

15 minutos de ascenso fueron necesarios para llegar a lo alto de Caldera Blanca. Lentamente caminamos los últimos metros y de repente una enorme y profunda boca se abre ante nosotros. Hemos llegado, es el cráter de Caldera Blanca.

Vistas desde el cráter

Una sensación de insignificancia nos invade pues ante nosotros se presenta un cráter de algo más de 1 kilómetro de diámetro. Se trata de un cráter circular perfecto, de esos de libro, en cuyo interior observamos que discurre un pequeño sendero que te conduce al centro del mismo.

La vista es buena pero intuimos que si bordeamos parte del cráter las vistas deben ser aún más espectaculares. Así que nos podemos en marcha y caminamos. Este tramo nos lleva unos 40 minutos hasta llegar al punto geodésico que corona el volcán. Ahora sí es hora de disfrutar de una maravillosa panorámica. Frente a nosotros Caldera Blanca, a la izquierda Risco Quebrado y por detrás el Parque Nacional de Timanfaya. ¿No es una maravilla?

Crater Caldera Blanca

Nos lo tomamos con mucha calma a pesar de que en esta zona aumenta un poco el aire y hace algo de fresco. Bordear parte del cráter nos ha llevado algo más de los que pensábamos pero el camino no presenta dificultad alguna por lo que lo recomendamos encarecidamente.

Aprovechamos para tomar numerosas fotografías además de para comer algo antes de comenzar a deshacer el camino andado. Hemos de regresar al inicio del sendero de Caldera Blanca que desciende el volcán y tomar el camino de retorno al vehículo. Sin duda, este sendero ha sido uno de los mejores senderos que hemos realizado en las Islas Canarias.

Sendero de Caldera Blanca

Nosotros combinamos el sendero de Caldera Blanca con una ruta por la tarde que nos llevó a visitar El Golfo, Los Hervideros y las Salinas de Janubio. Por ser el mes de febrero y no estar el día de playa no pudimos darnos un baño pero en otra época sería un lujo combinar la caminata con alguna de las fantásticas playas de Lanzarote.

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