domingo , 21 octubre 2018
Ladera de la Gordejuela

La Rambla de Castro y Los Roques, paisajes de Tenerife norte

Uno de los grandes atractivos que ofrece la isla de Tenerife es el senderismo. Hay rutas para todos los públicos y el sendero que lleva a descubrir la Rambla de Castro es un claro ejemplo de ello. Hablamos de un cómodo sendero que serpentea sobre la costa del municipio de Los Realejos y que bien vale la pena hacer ya seas local o visitante.

Este sendero discurre entra la playa de Los Roques y el mirador de San Pedro, ambos localizados sobre el paisaje protegido de la Rambla de Castro, un auténtico vergel vegetal que no lleva demasiado tiempo descubrir.

Norte de Tenerife

Caminar por la Rambla de Castro en Tenerife

El recorrido que proponemos (4,5 km. de distancia) puede iniciarse en la playa de Los Roques o en el mirador de San Pedro, ambos puntos están en la costa del municipio de Los Realejos. En este caso nosotros comenzamos el sendero partiendo desde Los Roques para completar un recorrido de 9 km. entre la ida y la vuelta.

Durante el paseo se puede disfrutar de un paisaje entre acantilados a la vez que descubrimos la variada vegetación compuesta por cardones, tabaibas, palmeras, dragos y algún laurel de indias. Pero el protagonista principal es el mar, su olor nos acompaña durante el recorrido a la vez que la brisa marina nos refresca ligeramente.

Mapa Los Roques a San Pedro

• Desde la playa de Los Roques hasta la Rambla de Castro

Localizar el inicio del camino es sencillo pues tan solo es necesario ubicar el Hotel Maritim. Justo frente a él pasa una estrecha carretera (camino del Burgado) que discurre paralela a la costa y que no tiene salida, allí aparcamos el coche a las 10:30 hrs.

Un enorme letrero nos da la bienvenida indicándonos la dirección a tomar hacia el mirador San Pedro y La Casona, una antigua casa del siglo XVI perteneciente a la familia del mercader portugués Hernando de Castro que funcionará como Centro de Visitantes una vez sea completamente rehabilitada.

Camino hacia el mirador de San Pedro

La primera imagen que obtenemos una vez iniciamos el sendero corta la respiración. Magnífica, aparece la playa de Los Roques. Su orilla presenta a principios de junio numerosas piedras en la costa.

Sin embargo, a medida que se vaya acercando el verano estas irán desapareciendo dando paso a esa gran manta de arena negra tan característica de la costa norte de la isla de Tenerife. En el mar encontramos los impresionantes roques que le dan el nombre al lugar.

Playa de Los Roques

• Playa de Los Roques en Tenerife

El camino hacia la Rambla de Castro se presenta muy sencillo y perfectamente conservado. Mientras lo recorremos no apartamos la vista de la playa y de los inmensos roques que nos van quedando siempre a nuestra derecha. Estos roques que observamos son formaciones volcánicas de coladas basálticas de cierta altura que han quedado al descubierto después que los materiales que las rodeaban desaparecieran por la erosión marina.

Continuamos caminando bordeando completamente el sendero situado sobre la playa encontrando en esta zona algunos ejemplos de la vegetación característica de la altitud a la que nos encontramos, se trata del cardonal-tabaibal (Euphorbia canariensis y Euphorbia balsamífera) así como algunas palmeras y guaidiles repletos de bellas flores blancas.

Senderismo en Tenerife

Al terminar de circunvalar el sendero sobre la playa de Los Roques encontramos que parte del tramo que continúa recorriendo la costa de Los Realejos se encuentra cerrado. Tenemos que retroceder y aprovechamos el otro lado de la playa para tomar más fotografías de los famosos roques desde otra perspectiva.

Para continuar con el sendero nos dirigirnos a la urbanización que encontramos sobre nosotros, la urbanización de La Romántica. Esta parte del recorrido rompe de forma dramática las magníficas vistas que observábamos de la costa pero es la única forma de conectar ambos senderos hasta que el que bordea la costa por ese tramo sea rehabilitado y seguro. Cruzamos las calles de Los Geranios, Las Amapolas y Las Palmeras siguiendo los numerosos carteles que indican la dirección hacia el “Mirador de San Pedro”, para regresar de nuevo al sendero junto a la costa.

Caminando en el norte de Tenerife

Sendero por la Rambla de Castro, un edén cerca del mar

La Rambla de Castro es un paisaje protegido de unas 46 hectáreas especialmente relevante por albergar bellísimos ejemplos de Palmeras canarias (Phoenix canariensis), así como algunos ejemplares de dragos (Dracaena draco). Se trata de un lugar de extraordinaria riqueza en agua y vegetación en el que, además, encontramos la ermita de San Pedro, el Fortín de San Fernando, la Casona de los Castro y la casa de la Gordejuela.

• Casa de la Gordejuela, antiguo elevador de aguas

Mientras disfrutamos del tranquilo paseo observamos frente a nosotros y próxima al mar la conocida como casa de la Gordejuela. Esta antigua edificación albergó a principios del siglo XX la primera máquina de vapor en la isla de Tenerife. Fue construida por la empresa Hamilton en uno de los nacientes de agua más importantes de la isla.

Imágenes antiguas muestran una enorme cascada de agua dulce perdiéndose en el mar. La función de este antiguo edificio era elevar el agua desde esta zona de la costa hacia la zona de cultivos situada en el valle de La Orotava.

Elevador de la Gordejuela

Actualmente se encuentra totalmente abandonado. Únicamente se mantiene en pie el esqueleto del antiguo edificio. Su techo ha sucumbido al paso del tiempo, sus ventanas vacías nos permiten observar el interior de cinco plantas donde antiguamente se encontraba la maquinaria. No queda nada que visitar de este edificio que llegó a elevar unas diez mil pipas diarias (4.800 metros cúbicos de agua) hasta un embalse situado 270 metros de altura y a 2 kilómetros de distancia.

Continuamos hacia la Rambla de Castro acercándonos a la casa de la Gordejuela y para ello cruzamos un enorme puente de madera sobre el barranco de Godinez. Al final del mismo encontramos cerrado el acceso a unas interminables escaleras que descienden hacia la entrada de la casa completamente abandonada.

Rambla de Castro

La perspectiva del interior de la casa desde este punto es impresionante. Detrás de ella encontramos la playa de La Fajana, una playa compuesta por arena negra y pequeñas piedras justo a los pies de la montaña. Una zona accesible a través de un pequeño sendero que encontramos algo más adelante.

• Playa de La Fajana

Nuestro sendero se divide en dos. Podemos comenzar a descender hacia la playa de La Fajana durante unos veinte minutos o continuar rumbo a la Casona en la Rambla de Castro, situada a los pies del mirador de San Pedro. Decidimos descender durante algunos minutos para observar desde una mejor posición la playa de La Fajana. Totalmente desierta y tranquila en esta época del año pues la temperatura del agua y la fuerza de las olas no la convierten en un lugar agradable para darse un baño.

Playa de La Fajana en Tenerife

• Roque del Camello

Observamos detrás de la playa de La Fajana el Roque del Camello. Una enorme formación rocosa con forma de camello justo enfrente de la playa de Castro, una pequeña playa también de piedras y arena negra con forma de semiluna.

La playa de la Fajana y la playa de Castro se encuentran conectadas por un túnel de unos cien metros aproximadamente pero desconocemos si se encuentra aún habilitado. Unas pequeñas escaleras te permiten descender a la playa de Castro.

Senderismo en Los Realejos

• Fortín San Fernando

El fortín de San Fernando es el siguiente edificio antiguo que nos da la bienvenida por nuestro paseo en la Rambla de Castro. Encontramos su acceso cerrado al público y su estado de conservación cada año parece empeorar. Es un auténtica lástima.

Se trata de una pequeña fortaleza defensiva construida durante el siglo XVIII y completamente finalizada en 1808 cuando Agustín de Bethencourt y Castro (padre del famoso Agustín de Bethencourt y Molina) mandó instalar cinco cañones para proteger esta zona de la isla de los piratas y corsarios que continuamente la atacaban. Hoy en día aún se conservan tres de los cinco cañones de la época. Situados en posición de combate, siguen mirando hacia el mar como lo hacían en antaño.

El fortín de Rambla de Castro

• Casona de Los Castro

Nuestro sendero sigue serpenteando hasta llegar a la antigua Hacienda o Casona de los Castro, que da el nombre al lugar, situada justo a los pies del mirador de San Pedro y en plena Rambla de Castro. Esta enorme casa de color amarillo y ventanas de madera fue construida en el siglo XVI tras la conquista de la isla de Tenerife. El mercader de origen portugués Hernando Castro prestó sus servicios a la Corona de Castilla durante el proceso de conquista.

El repartimiento de tierras quedó en manos del Adelantado Fernández de Lugo quién le entregó este área como gratificación. Una zona húmeda y rica en aguas que emanaban de una fuente la convertía en lugar muy propicio para la agricultura. El cultivo de la caña de azúcar primero y de la vid después provocó la construcción de bellas haciendas dispersas por la geografía de la isla, especialmente en medianías y cerca de la costa. Esta Casona de Los Castros es la más antigua de Los Realejos. La familia Castro era dueña del lugar y de sus explotaciones.

Caminar por la Rambla de Castro

Para acceder a la Casona es necesario desviarse ligeramente del sendero que termina en el mirador de San Pedro. Actualmente se encuentra cerrada y su futuro, no sabemos si próximo o lejano, es funcionar como Centro de Visitantes.

Antiguamente estuvo rodeada por hermosos jardines admirados por científicos y visitantes durante los siglos XVIII y XIX. Una de las frases más bonitas que le regalaron salió de los labios del astrónomo Jean Mascar que definió esta zona como “el Edén que se extiende hasta las olas del mar”. A su alrededor encontramos un bellísimo ejemplo de palmeral canario (Phoenix canariensis), así como algunos dragos.

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En el mirador de San Pedro y tras comer algo en uno de sus bares comenzamos el retorno a la playa de Los Roques. Se trata del mismo mirador en el que nos detuvimos unas semanas antes durante el trayecto al municipio de Garachico. Tras algo más de tres horas, con paradas incluidas, llegamos de nuevo al punto de origen para concluir nuestro paseo por la costa norte de Tenerife.

¿Cómo realizar este sendero? ¿Dónde alojarse?

Lo más cómodo es alojarse en el Puerto de la Cruz o en Los Realejos. Las opciones de alojamientos son muchísimas y no solo desde el punto de vista hotelero sino que además existe la opción de reservar la estancia a través de portales como wimdu y sentirse como en casa.

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3 Comentarios

  1. Me encanta esta ruta que proponéis. Algo diferente que ver en Tenerife, sin duda.
    Quería comentaros que, al hilo de la casa de la Gordejuela, existe en Los Realejos una asociación de vecinos llamada así que hace años estuvo en el pueblo donde yo vivo: Gordejuela (Gordexola en vasco). Éste se encuentra en Encartaciones, cerca de Balmaseda, del cual escribisteis un post no hace tanto.

    Existe una relación entre los pueblos de Gordejuela (Gordexola) y Los Realejos a través de un personaje llamado Juan de Gordejuela Y Palacio, escribano, regidor perpetuo de la isla y dueño de la gran finca El Patronato en el siglo XVI. Cosntruyó varias ermitas y dos conventos en Los Realejos, uno de agustinos, el de San Juan Bautista, y otro de agustinas, el de San Andrés y Santa Mónica, hoy desaparecidos, aunque en el lugar de este último se construyó la iglesia del Carmen donde se conserva el retrato de su fundador.

    Al pueblo de La Orotava también fueron muchos gordejolanos, sobre todo de las familias Urrutia y Urtusaustegui que tuvieron importantes cargos en esa ciudad.

    Bueno, y tras este rollo que os he metido sólo os quiero decir que me encanta vuestra isla, que espero volver a visitar pronto, y que también espero con ansia más info sobre vuestro viaje a Sudáfrica. 🙂

    Un beso.

    • Increíble! Que, a raíz, de nuestra publicación nos cuentes todos estos datos que desconocíamos!

      Mil gracias, es muy interesante todo lo que cuentas y, además, nos das ideas para futuras publicaciones 😉

      Un abrazoo gordejolana!

      • Me alegro de que os haya gustado. La verdad es que Gordexola es un pueblo pequeño, de 1.700 habitantes, pero que posee un gran patrimonio arquitectónico como numerosas casa-torre, que después pasaron a ser palacios, y sobre todo las lujosas mansiones de los indianos, que tras hacer fortuna en América regresaron al pueblo y construyeron magnificas villas. Y al parecer también las Canarias fueron uno de sus destinos para establecerse.

        Todo esto lo he descubierto gracias a algunas personas del pueblo que en su día se interesaron por la historia del mismo y que han ido investigando hasta publicar varios libros.

        Sin más, una pequeña aportación que, como os he dicho antes, me alegro de que os haya gustado.

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