La Rambla de Castro es uno de esos rincones de Tenerife que enamoran a primera vista. Este paisaje natural protegido, situado en el municipio de Los Realejos, combina naturaleza exuberante, historia y mar. Recorrer su sendero es adentrarse en uno de los palmerales mejor conservados de la isla, rodeado de flora autóctona, arquitectura tradicional y elementos etnográficos que nos hablan del pasado agrícola y defensivo de esta zona del norte tinerfeño. Un auténtico jardín botánico al aire libre que conecta el mirador de San Pedro con la playa de Los Roques.

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Caminar por la Rambla de Castro no es solo hacer senderismo, es vivir una experiencia visual y sensorial donde el verde de la vegetación se funde con el azul del océano Atlántico. A lo largo del camino, se descubren antiguas baterías defensivas, elevadores de agua como el de la Gordejuela —una joya de la ingeniería del siglo XX—, y miradores espectaculares desde los que contemplar la costa salvaje de Tenerife. Todo esto convierte a esta ruta en una opción perfecta tanto para quienes buscan desconectar en plena naturaleza como para quienes desean conocer un poco más del alma de la isla.

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Palmeral de la Rambla de Castro

Qué ver en la Rambla de Castro

Lo más palpable en Rambla de Castro es su gran diversidad vegetal. De hecho, es un paisaje protegido especialmente relevante por albergar un bellísimo bosque de palmera canaria (Phoenix canariensis), así como algunos ejemplares de dragos (Dracaena draco). Este enclave también muestra una bella representación del cardonal-tabaibal, entre otras especies endémicas.

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No solo eso. Rambla de Castro es un paraje extraordinariamente rico en agua y en el que, además, encontramos un grupo de construcciones de especial relevancia en la historia de la isla como son la Ermita de San Pedro, el Fortín de San Fernando, la Casona de los Castro y el antiguo Elevador de Aguas de la Gordejuela. Con esta mezcla queda claro lo completo que resulta este rincón del norte de Tenerife.

Paisaje protegido de Castro

Sendero por La Rambla de Castro, entre verde y azul

El recorrido que proponemos tiene como punto de inicio el Mirador de San Pedro pues cuenta con un pequeño parking (localización aquí). Desde ese punto se abre camino en descenso y en dirección a la costa un sendero empedrado. Las vistas desde arriba son preciosas. Los acantilados del macizo de Tigaiga dejan entrever pequeñas playas de arena negra (en invierno suelen ser de grandes rocas depositadas por los temporales) como son las de Los Roques, La Fajana, Castro, El Socorro y La Grimona.

Dejamos a nuestra izquierda la ermita de San Pedro (siglo XVI) y nos dirigimos a la Casona de Los Castro, una antigua casa del siglo XVI perteneciente a la familia del mercader portugués Hernando de Castro. Paso a paso vamos adentrándonos en el paisaje protegido a la vez que descubrimos la variada vegetación compuesta por cardones, tabaibas, palmeras, dragos y algún laurel de indias. Pero el protagonista principal es el mar, su olor nos acompaña desde el inicio del recorrido.

Cartel del sendero de la Rambla de Castro en San Pedro

Sendero hacia la casa amarilla en Los Realejos

La Casona de los Castro, historia tras la conquista

La antigua Hacienda o Casona de los Castro se sitúa a los pies del mirador de San Pedro y en plena Rambla de Castro. Una enorme casa de llamativo color amarillo con ventanas de madera que fue construida en el siglo XVI tras la conquista de Tenerife.

Su dueño fue el mercader de origen portugués Hernando Castro quien prestó sus servicios a la Corona de Castilla durante el proceso de conquista. Durante el reparto de tierras realizado por el Adelantado Fernández de Lugo (conquistador de Tenerife) el señor Castro fue premiado con la entrega de esta zona de la isla.

Casona de la Rambla de Castro

La Casona de los Castro se ubica en una zona húmeda y rica en agua, un lugar propicio para la agricultura. El cultivo de la caña de azúcar primero y de la vid después provocó la construcción de bellas haciendas dispersas por la geografía de la isla, especialmente en medianías y cerca de la costa. Un ejemplo de este tipo de haciendas la encontramos frente a nosotros. Un palacio canario.

Antiguamente, la casa estuvo rodeada por jardines admirados por científicos y visitantes durante los siglos XVIII y XIX. Sabino Berthelot, Jules Leclercq o José de Viera y Clavijo fueron algunos de los ilustres personajes que pasaron por la hacienda. Una de las frases más bonitas que le regalaron salió de los labios del astrónomo Jean Mascar (1910) que definió esta zona como “el Edén que se extiende hasta las olas del mar“.

Casona de los Castro en Tenerife

El Fortín de San Fernando como defensa frente a piratas

Atravesando la frondosa vegetación que rodea la Casona de los Castro, así como algunos puentes de madera que salvan pequeños cauces de agua, alcanzamos el fortín de San Fernando, una pequeña fortaleza defensiva construida durante el siglo XVIII.

Esta construcción militar quedó finalizada en 1808 cuando Agustín de Bethencourt y Castro mandó instalar cinco cañones para proteger esta zona de la isla de los piratas y corsarios que continuamente la asediaban. Hoy en día aún se conservan tres de los cinco cañones de la época.

Señal de sendero en dirección al Fortin en Los Realejos

Vista del Fortin de San Fernando

Las playas de la costa de Los Realejos

Aprovechamos la privilegiada posición del antiguo fortín para disfrutar de una magníficas vistas hacia la Casona de los Castro y la Playa de Castro. Bajo el acantilado aparece una playa de callados que durante el verano se cubre de fina arena negra y que da lugar a una de las mejores playas de Tenerife (aquí puedes encontrar otra selección de playas recomendadas).

Afinando, observamos una bonita cascada cuyas dulces aguas caen desde lo alto del acantilado perdiéndose y mezclados con el agua salada. Con imágenes se entiende mejor de la maravilla que es la Rambla de Castro y sus playas.

Playa de Castro en Los Realejos

Cascada de la playa de Castro

Al otro lado del fortín de San Fernando, la vista se dirige hacia la zona noreste de Tenerife. En la distancia distinguimos la silueta del elevador de aguas de la Gordejuela, la primera máquina de vapor construida en la isla de Tenerife (1905) y hacia donde nos dirigimos a continuación.

El paisaje costero que precede al viejo elevador de aguas se corresponde con la playa de la Fajana. Una playa de grandes piedras que se presenta de forma salvaje con olas rompiendo de forma brusca sobre la orilla.

Playa la Fajana en Tenerife

El camino por el sendero de la Rambla de Castro continúa convirtiéndose en un auténtico vergel. Pasamos de un paisaje costero, caracterizado por grandes acantilados y litorales pedregosos, a adentrarnos en un frondoso bosque donde el sonido de las abejas es la melodía de fondo. En primavera la zona luce espectacular.

Entre palmeras, tajinastes blancos, lavandas y artemisas cuyo olor nos perfuma levemente a nuestro paso, nos vamos acercando al puente de madera que salva el barranco de Godinez. El camino en todo momento se encuentra perfectamente señalizado, perderse es imposible.

Sendero desde San Pedro hasta Los Roques del Burgado

Señal de senderos hacia los Roques desde la Rambla de Castro

El elevador de agua de La Gordejuela, historia en la Rambla de Castro

Disfrutando del paseo dejamos a nuestra izquierda un edificio de color pastel que funcionó durante principios del siglo XX como alojamiento para los trabajadores del elevador de aguas de la Gordejuela. Una de las obras de ingeniería más importantes de la isla.

Algo más abajo se sitúa el edificio que albergaba las calderas del carbón y volando sobre el acantilado, el edificio donde se encontraba la maquinaria principal. Esta antigua edificación fue construida por la empresa Hamilton en uno de los nacientes de agua más importantes. Su función era elevar el agua desde la costa hacia la zona de cultivos situados en el valle de La Orotava.

Ruinas del elevador de aguas de la Gordejuela

Panel informativo sobre el elevador de Aguas de la Gordejuela

Actualmente lo único que se mantiene en pie es el esqueleto del antiguo edificio. Su techo ha sucumbido al paso del tiempo, sus ventanas vacías nos permiten observar el interior de cinco plantas donde antiguamente se encontraba la maquinaria.

No queda nada que visitar de este edificio que llegó a elevar unas diez mil pipas diarias hasta un embalse situado 270 metros de altura y a 2 kilómetros de distancia (1 pipa de agua = 480 litros). Es sin duda alguno uno de los edificios abandonados más llamativos de la isla de Tenerife.

Atardecer con el edificio de la Gordejuela de fondo

Terminando el sendero por Rambla de Castro

Para continuar con el sendero nos dirigirnos a la urbanización que encontramos frente a nosotros, La Romántica. Esta parte del recorrido rompe de forma dramática las magníficas vistas que observábamos de la costa pero es la única forma de conectar el siguiente tramo de sendero desde el mirador de San Pedro con la playa de Los Roques.

Cruzamos las calles de Los Geranios, Las Amapolas y Las Palmeras siguiendo los numerosos carteles que indican la dirección hacia “Los Roques”, para regresar de nuevo al camino junto a la costa.

Señales de sendero en la Rambla de Castro

Playa de Los Roques en Tenerife

Y de nuevo, con nuestros ojos fijados en el mar observando Los Roques, unas formaciones volcánicas de coladas basálticas de cierta altura que han quedado al descubierto después que los materiales que las rodeaban desaparecieran por la erosión marina.

La playa de Los Roques, al igual que las playas mencionadas anteriormente, se cubren de fina arena negra durante el verano. El sendero que transita por Los Roques no puede ser completado a día de hoy (desprendimientos). Queda pendiente de ser habilitado para tener opción, en un futuro no muy lejano, a completar el recorrido hasta su final. Con esa idea en mente deshacemos el camino andado rumbo al mirador de San Pedro.

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Autor

Somos Yolanda y Marcos, apasionados por descubrir el mundo y compartirlo. En La Gaveta Voladora encontrarás relatos, consejos y guías de viaje para inspirarte a descubrir destinos increíbles, incluyendo las Islas Canarias, un paraíso que no puedes perderte. ¡Acompáñanos en esta aventura!

6 Comentarios

  1. Buenas!! enhorabuena por este gran blog, me está resultando muy útil.

    He visto esta ruta y tiene muy buena pinta. Me da la sensación de ser bastante variada en cuanto a vegetación.

    Me preguntaba si tendríais un perfil de wikiloc en el que vais colgando las rutas.

    Por otro lado, también me gustaría saber si tenéis algún post en el que habléis de los guachinches más recomendables (ya sabéis la gastronomía es una parte importante de los viajes). jejeje

    Un saludo y muchas gracias!

  2. Hola! Felicidades por vuestro blog, aportais mucha información util e intereante!
    Tengo una duda con este sendero: ¿Cuánta distancia y desnivel positivo supone haciendo ida y vuelta desde el mirador de San Pedro hasta Los Roques?
    Muchas gracias!

    • Hola Pablo,

      Te dejo algunos datos.

      Ascenso acumulado:312,44 metros
      Descenso acumulado:231,78 metros
      Altitud máxima:147,22 metros
      Altitud mínima:45,31 metros

      Saludos,

      Marcos

  3. Hola! Primero que nada, enhorabuena y gracias por este pedazo de blog. Me lo recomendó un tinerfeño y me parece completísimo. Os quería pedir consejo. Para el último día completo de nuestra próxima estancia tengo la duda de hacer la Rambla de Castro (y alguna playa o piscina natural cercanas) o hacer el sendero de los sentidos y bosque de los Enigmas (con dos niñas acostumbradas a andar mucho). Hay que tener en cuenta que otro día ya habremos hecho el Pijaral. No sería una excursión muy parecida con el Bosque Encantado del Pijaral? Además nuestro apartamento está muy cerca de la rambla de Castro. Encantado de recibir vuestro consejo, gracias!

    • Hola Raúl,

      Bienvenido al blog. Seguro que te va a gustar la isla.

      A grandes trazos, Anaga es muy parecido en lo que a vegetación se refiere. Te dejo un enlace sobre qué ver y hacer en un recorrido por Anaga en 1 día > https://www.lagavetavoladora.com/que-ver-en-anaga-1-dia-recorrido-recomendado < dicho esto, si ya has hecho El Pijaral personalmente dedicaría otro día a otra parte de la isla o actividad. Recuerda que para El Pijaral se necesita permiso. Rambla de Castro está bien para un par de horas. Es una zona interesante con acceso a una playa en la que, según la época del año que la visites, tendrá arena negra o piedras del tamaño de una rueda de coche. Como bien dices podrías combinar con un baño en Garachico o en el Lago Martiánez de Puerto de la Cruz. Ambos lugares son ideales para las peques. Supongo que ya lo tendrás todo estudiado pero recuerda que tienes el Parque Nacional, la zona de Los Gigantes (con avistamiento de cetáceos), La Laguna y Anaga, zona norte desde el Valle de La Orotava hasta Buenavista del Norte. A poco que estudies rutas verás que hay bastante que hacer. Si necesitas más info avisa! Saludos, Marcos

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