miércoles , 22 noviembre 2017
El Siq

Visitar Petra, la ciudad de los nabateos

Llegamos a Petra la tarde anterior y aprovechamos las últimas horas de la jornada para acudir al espectáculo nocturno de “Petra by night“. Lo disfrutamos pero duró tan poco que fue dejarnos únicamente con la miel en los labios (en este caso el té, pues te ofrecen uno bien calentito durante el espectáculo) y no llegar a saborearlo bien.

Así fue que al día siguiente, a las 8 am estábamos ya preparados para adentrarnos en Petra y descubrir que Petra no es sólo la archiconocida fachada de El Tesoro sino que ese tesoro esconde muchas más joyas repartidas por los alrededores, pues Petra es una enorme ciudad excavada por completo en la roca.

Visitar Petra, una maravilla del mundo

Nuestro hotel en Petra fue el Petra Guesthouse situado justo en un lateral de la entrada de Petra y a escasos metros del Centro de Visitantes lugar donde se compran las entradas para poder visitarla. Sabíamos que el día sería largo así que nos vestimos con ropa cómoda y abrigada pues hacía algo de frío para caminar por Petra. Al pasar la entrada nos ofrecieron realizar un pequeño trayecto en burro o caballo informándonos de que este paseo estaba incluido en el ticket de entrada, algo que desconocíamos. Sin embargo, esto es algo ciertamente curioso.

Petra, la ciudad de los nabateos

El paseo en burro está permitido por el Gobierno, ya que ahí están los burros y los caballos y no se ha prohibido, pero en el Centro de Visitantes de Petra encuentras un cartel informativo pidiéndote que reflexiones antes de subirte a un burro o comprar a un niño algún recuerdo como piedras de Petra. Ese niño debería estar en el colegio, las piedras que vende son patrimonio y están protegidas, el burro no debería ser utilizado como animal de carga de visitantes … Así que, la polémica está servida en el interior de Petra.

Nosotros dejamos el paseo en burro para aquellas personas que realmente necesiten una ayuda y nos dedicamos a caminar prestando atención a las primeras cuevas que comenzamos a encontrar excavadas en las rocas.

Visitar Petra

Durante esta primera parte del trayecto tuvimos siempre presente la imagen más famosa del lugar, la conocida como El Tesoro de Petra. Aquella fachada que observa ensimismado Indiana Jones en la película “Indiana Jones y la última cruzada” subido a un caballo cuando termina de recorrer el Siq.

Caminar por el Siq, la antesala de El Tesoro de Petra

En nuestra opinión, cualquier gran obra o gran monumento debería requerir de un trayecto previo en el que paso a paso se genere más emoción. En el caso de Petra esto se cumple perfectamente pues uno no llega directamente delante de la famosa fachada sino que tiene que realizar a pie o sobre carruaje un pequeño trayecto previo de 1,2 kilómetros.

El telonero de El Tesoro de Petra es el Siq, un enorme desfiladero con estrechos tramos donde los nabateos construyeron túneles para desviar el agua durante las torrenciales lluvias. En este tramo comenzamos a descubrir pequeñas fachadas talladas en piedra, una piedra que parece ser moldeable como la mantequilla.

Caminar por el Siq

En algunos tramos del desfiladero también se observa que antiguamente habían relieves perfectamente tallados que mostraban la forma de vida del lugar. En uno de ellos llega a intuirse un grupo de camellos dispuestos en caravana. La erosión ha provocado que pasen de forma desapercibida ante nuestros ojos si no se presta especial atención al entorno.

A lo largo de gran parte del Siq observamos pequeños canales y cisternas que, en su momento, conducían el agua desde Wadi Musa hacia la ciudad, estos canales (algunos a la vista pero la mayoría escondidos de la vista y oídos visitantes) eran capaces de transportar agua sin apenas desperdiciar una preciada gota pues se suministraba a algo más de 100.000 habitantes!

El Siq requiere pasear sin ansiedad, olvidarse de la gran joya que espera al final pero a veces es inevitable y más cuando eres consciente de que estás a punto de llegar. En ese momento se te corta la respiración, justo un segundo antes de terminar de recorrer el Siq y observar una pequeña parte de La Fachada del Tesoro de Petra, la ciudad de los nabateos.

Sig y Fachada el Tesoro

Ese momento precisa que te pares, te pellizques y pienses … ¿camino o me quedo aquí durante algunos minutos imaginándome el resto de la fachada? Definitivamente el Siq es de las mejores antesalas que tiene un gran monumento. Aguardamos unos minutos y continuamos, no hay tiempo que perder porque la ciudad de Petra es enorme.

La fachada, El Tesoro de Petra

Cierto es que a primera hora de la mañana hay bastante más gente que por la tarde pero en un día soleado y en la mañana es cuando únicamente los rayos de sol inciden sobre la piedra de El Tesoro de Petra y le otorga esa tonalidad rosada tan característica. Durante la tarde, y ya en sombra, su color es diferente pero sigue resultando igual de impresionante.

La fachada mide 40 metros de altitud, las seis columnas de la parte inferior miden 12 metros y a los lados se cree que están representados Cástor y Pollux, hijos de Zeus. En el segundo nivel de la fachada llama la atención la urna central con la figura de un águila simbolizando una deidad masculina nabatea. En su cúpula se pueden observar algunos disparos realizados por beduinos o por piratas, que en ambos casos buscaban un tesoro escondido en su interior.

Ver el tesoro de Petra

No es fácil tomar una buena imagen de la fachada con tanta gente y camello suelto por la zona, así que tras unos minutos continuamos andando dado que no se puede acceder al interior de este antiguo templo o tumba real, aún no está claro su antiguo uso. Dentro de Petra, la ciudad de los nabateos se pueden realizar varias rutas a pie, una de las más conocidas es la ruta que te lleva hasta El Monasterio, el hijo pequeño de El Tesoro de Petra. Siguiendo los paneles informativos llegamos hasta el inicio del sendero.

Sendero hacia El Monasterio

Se comienza ascendiendo un grupo de numerosos escalones, ahí mismo una pareja de nabateos nos ofrecieron el servicio de sus burros para llegar hasta El Monasterio. Justo en ese momento dos visitantes subidos en burros se cruzan en el estrecho sendero escalonado, uno sube y otro desciende. Sus caras de pánico aún no se nos han olvidado pues el ligero movimiento pendular del burro al borde del camino es para asustarse bastante.

Rechazamos completamente la amable oferta del burro, ¡pobre burros! y comenzamos a subir escalones. A lo largo del camino, formado por más de 800 escalones, se sucedieron las ofertas de diversos tipos de souvernirs e incluso té pero con un único objetivo en mente, fuimos subiendo y subiendo.

Monasterio en Petra

Tardamos aproximadamente unos 40 minutos en llegar hasta el final del sendero, El Monasterio. Cansa, sí, sudas, mucho, pero merece totalmente la pena. Es impresionante. Para compensar el esfuerzo, justo enfrente de la fachada de El Monasterio muy convenientemente han colocado un pequeño bar donde poder tomar agua, té, refrescos … cualquier refrigerio a precio poco competitivo pero después de la subida no hay mejor recompensa. El Monasterio toma su nombre debido a que en su interior se encontraron una gran cantidad de cruces esculpidas. Parece ser que nunca albergó a una comunidad de religiosos.

Tras un merecido descanso de media hora disfrutando de El Monasterio, comenzamos a descender dando ánimos a los que en esos momentos van de camino. Almorzamos dentro de Petra, en uno de los dos restaurantes que encontramos en su interior, y comenzamos a deshacer el camino andado, poniendo rumbo a la entrada de Petra. Fotografiamos las famosas Tumbas Reales esculpidas y nos detuvimos a los pies del El Tesoro para tomar las últimas fotos.

Recorrido por Petra

Cuando ya comenzaba a refrescar llegamos al hotel para descansar una horas antes de salir a realizar un curso gastronómico de comida jornada.

Curso de cocina jordana

A las 7 de la tarde nos dirigimos al restaurante Al Qantarah para participar en una clase de cocina jordana. Preparamos varios platos de picoteo, una sopa de lentejas de primero y “mansaf” como plato principal. El mansaf es un plato nacional que procede de la gastronomía beduina y consiste en preparar arroz, cordero con almendras y servirlo mezclándolo con un poco de salsa de yogur.

Curso cocina Petra

Datos prácticos sobre Petra:

– Las entradas para Petra se compran en el Centro de Visitantes. En el interior hay un museo gratuito y muy moderno y bonito.

– La entrada de un día a Petra cuesta 50JD, la de dos días 55JD y la de tres días 60JD.

– Dentro de Petra se pueden realizar varios senderos. Uno de los más conocidos es el que te lleva hasta El Monasterio. Se tardan unos 40 minutos aproximadamente desde el inicio del sendero y algo menos para regresar. Habría que calcular algo más de una hora y media de visita contando la ida y vuelta además del tiempo de descanso cuando se llega.

– Desde Áqaba se puede visitar Petra en un día. El precio de un taxi ronda los 100JD aunque conocimos viajeros que lo consiguieron por 80JD.

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