Sábado , 22 Julio 2017

Nadar con el tiburón ballena

Pocas veces en la vida se tiene la oportunidad de mirar a los ojos a una criatura de entre 15 y 20 metros mientras compartes su hábitat natural y se vive para contarlo. De la criatura en cuestión se dice que es el pez más grande y antiguo de la tierra, puede pesar fácilmente más de 20 toneladas y se alimenta de plancton. No come humanos, algo que nos alivia. También explican, los que lo han conocido cara a cara, que lo que tiene de grande lo tiene de inofensivo y no debemos preocuparnos por nadar con el tiburón ballena.

Son mansos, muy tranquilos. Pero hay algo que realmente nos preocupa antes de compartir unos segundos, o puede que minutos a su lado, su ovalada boca. ¿Nos puede tragar cuando succione en busca de plancton? Esa es la cuestión, la pregunta que todos nos hacemos antes de comenzar el tour y vivir la experiencia. Las imágenes de un gran animal con una boca ovalada donde perfectamente cabría un humano se dispersan por la red y mientras pensamos en todo esto, estamos ya subidos en la lancha partiendo de Isla Mujeres comenzando la excursión y a pocos minutos de nadar con el tiburón ballena en México.

Nadar con el tiburón ballena

¿Cuál es la temporada de observación del tiburón ballena?

El tiburón ballena apareció en el planeta hace unos sesenta millones de años. Puede encontrarse en aguas tropicales como las de centroamérica, Australia, Indonesia y Filipinas. En México, en la península de Yucatán, es donde se ha registrado la mayor concentración de estos peces: más de 400 alimentándose de plancton marino y de pequeños peces que se cruzan en su camino. La zona por excelencia de observación es cerca de la isla Holbox sin embargo, no es la única y en los últimos años se han observado cerca de Isla Contoy.

Según nos cuenta el capitán del barco, pasada la paradisiaca Isla Contoy podremos observar algunos ejemplares de este gran animal. A principios del mes de mayo se cuentan por decenas pero poco a poco siguen reuniéndose hasta formar colonias de más de ciento cincuenta animales. Los marineros de la zona están acostumbrados a convivir con ellos. Antiguamente les molestaba en sus tareas de pesca, ahora gracias a él tienen trabajo asegurado de mayo a septiembre.

Los barcos están organizados y vigilados por patrullas que velan por la conservación de los “animalitos“, como llegan a denominarlos. Todas las embarcaciones deben contar con un bandera que acredite su permiso y no pueden llevar más de diez personas a bordo. Son las reglas del juego.

Tour Tiburón Ballena

Nadar con el tiburón ballena en México (Cancún, Isla Mujeres, Holbox)

Partimos de Isla Mujeres y durante 45 minutos navegamos rumbo a Isla Contoy. Somos doce personas en el barco. El capitán, un guía, siete americanos, una neozeladenza dando la vuelta al mundo durante dos años y nosotros, ya con cinco meses de viaje a nuestras espaldas. Bordeamos la Isla Contoy, isla que ya visitamos en un tour a principio de nuestro viaje a México, y algunos minutos después divisamos varios barcos que parecen estar detenidos. Por ahí deben estar, pensamos. Nos acercamos a ellos. A lo lejos vemos como algo de color oscuro tímidamente sale del agua varios segundos y desaparece, la aleta lo delata. Debe ser un tiburón ballena.

Lentamente seguimos acercándonos, es un día soleado, casi no existe oleaje, la navegación es serena y la disfrutamos, especialmente Marcos al que los vaivenes marinos o de un bus no le sientan demasiado bien. De repente una enorme mancha negra pasa justo al lado de nuestra embarcación. Es enorme. Nada pausadamente y poco a poco se aleja de nosotros. Al momento otro de ellos se acerca a la embarcación y volvemos a presenciar un espectáculo similar. Muestra una aleta cual tiburón. Se acerca tanto que llegamos a distinguir su cuerpo decorado con bornes blancos.

Vuelve a desaparecer también lentamente. Nos movemos y nos acercamos a otro tiburón ballena. Este abre la boca lentamente y deja entrar el plancton. Esta parte del cuerpo que tanto suele preocupar a los que estamos a punto de saltar junto a él. Nos detenemos a estudiar su boca, queremos ver bien el tamaño. Parece pequeña. El animal debe tener unos diez u once metros. No es de los más grandes.

Fotos Tiburón ballena

En ese momento, el capitán comienza a dar órdenes y nos pide que nos preparemos. Aletas, tubo, gafas y chaleco, no necesitamos más material. Nos explica que saltaremos de dos en dos con el guía y por turnos al agua. Las instrucciones son claras, no hay que tocar a los animales y aconseja nadar a su lado, paralelamente. La excursión es nadar con el tiburón ballena así que hay que intentar seguirle el ritmo.

No nos animamos a ser los primeros en saltar a nadar. Dejamos que sean otros los que vivan la experiencia y nos la cuenten al subir. Aún estamos algo nerviosos. A nuestro alrededor más barcos comienzan a llegar y se repite el ritual. Por turnos de dos en dos saltan con un guía al agua. Los animales siguen nadando a nuestro alrededor ajenos y tranquilos a todo el interés que ha generado su época de alimentación. La excursión lleva más de diez años organizándose y eso tranquiliza. Conocen perfectamente a los animales.

Tras varios saltos al agua de parte del grupo que antecedían grandes sonrisas y caras de excitación, nos animamos a dar el paso y a nadar con el tiburón ballena en su deambular por aguas caribeñas. Embriagados por la felicidad de cada uno de ellos al subir al barco y totalmente seguros de que será un momento inolvidable nos colocamos las aletas, gafas y tubo y nos sentamos en el borde de la embarcación con nuestras aletas acariciando ligeramente el agua y esperamos la señal del capitán para saltar. El barco navega paralelamente a un ejemplar y el capitán grita “¡ahora, al agua!”.

No hubo momento de arrepentimiento. Caímos al agua y nos acercamos de un aletazo al animal. Ojipláticos nos quedamos sin palabras. Impresionante.

Imagen Tiburón ballena

Desde el barco se veía enorme pero debajo del agua su tamaño es aún mayor. Su cola es inmensa y está a poco más de un metro de nosotros. Se mueve lentamente, de forma segura. Desplaza su cuerpo de un lado a otro. Sus lunares blancos son perfectos. No podíamos apartar la vista de él ni de las decenas de rémoras que nadan a su lado, debajo, encima por todos lados casi podríamos decir. Hubiéramos mantenido la boca abierta de par en par si no fuera porque con el tubo teníamos que respirar. Tan grande, tan perfecto, tan inofensivo.

Aguantamos su ritmo durante unos minutos y volvimos a la embarcación, subimos con una gran sonrisa, aún nerviosos y con el corazón palpitando rápidamente. Al momento dos compañeros más saltaron al agua para nadar con otro ejemplar y nosotros nos sentamos a esperar el siguiente turno. Así hasta cuatro veces nos tiramos a nadar con el tiburón ballena. Nadamos a su lado, por la derecha, por la izquierda y lo tuvimos incluso a varios metros debajo de nosotros cambiando completamente la perspectiva. Fue magnífico, increíble, una auténtica experiencia vital.

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18 Comentarios

  1. El relato maravilloso, no se a quién habrá salido tan valiente mi hija.

  2. Menuda experiencia nadar junto a ese pedazo de bicho, la verdad que impresiona viendo las imágenes 🙂

  3. Solo como comentario. El tiburon ballena no es un mamifero.

    • Hola Hiram! Muchísimas gracias por dejarnos el comentario, ya lo hemos corregido. El apellido de esta especie fue lo que nos llevó a la confusión mientras escribíamos pues siendo un pez (todos los tiburones lo son) ha tomado el apellido “ballena” por su gran tamaño comparable al de esos mamíferos.

      • La verdad me da mucho gusto que hayan tenido esa experiencia, aunque yo nací en cancún aún no tengo el gusto de conocer al tiburón ballena. También me da gusto que se lo hayan tomado de la mejor manera mi comentario. Temía que creyeran que era un tipo de Troll. Les deseo mucho éxito en su portal 😀

  4. Es por este tipo de estas experiencias por las que merece la pena viajar, entre otras muchas cosas, claro…pero la del tiburón-ballena ¡¡¡¡wowowowow!!!! tremenda experiencia 🙂

  5. Definitivamente esta vuelta al mundo va a estar llena de recuerdos muy emocionantes!! 🙂

  6. Antonio Hernández

    ¡Vaya acumulación de experiencias y buenos momentos que llevan en este viaje!
    Pero sin duda la que más me ha impresionado es esta.
    Ánimo y a seguir descubriendo rincones que disfrutamos desde aquí gracias a ustedes. Saludos

    PD: Nunca pensé que hacer unas prácticas con HTML para la web acabaran siendo tan divertidas 🙂

    • Esta experiencia es de las inolvidables. Aún cerramos los ojos y vemos bajo el agua el tremendo pescadito. Uy, gracias a esas tardes de html, css, etc. he podido trastear un poco con la plantilla. Ahora necesito una clase magistral de SEO! Seguro que la Leti debe controlar. Un beso desde Tailandia!

  7. Me quedé con unas ganas locas de hacerlo cuando estuve en Riviera Maya … pero al final, tanto mojito, tanta margarita, … tanto templo, tanto que ver … que lo dejamos.
    Espero volver pronto para hacerlo!!

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