Llegada a Nueva Delhi

Nuestra llegada a Nueva Delhi vino precedida por una jornada un tanto atípica para nosotros. Habíamos abandonado Japón el mismo día que tocaba tierra el tifón número 18, también llamado Phanfone. Este tifón llegaba a la ciudad de Tokyo tras pasar por Osaka y dejar un Gran Premio de Fórmula 1 pasado por agua.

La noche previa a la salida de nuestro vuelo, recibimos un escueto correo electrónico de nuestra compañía aérea informándonos de que el vuelo con destino a Nueva Delhi saldría con al menos tres horas de retraso debido a la llegada del tifón. La ciudad dormía tranquila pero no sabíamos cómo se despertaría. Así que, a la mañana siguiente, tratamos de evitar quedarnos colgados en Tokyo si los trenes en la ciudad dejaban de operar y tomamos el tren casi antes de que cantara el gallo.

A las siete de la mañana y con una lluvia constante pero no muy intensa nos despedimos de Nerea y Guillermo y partimos hacia el Aeropuerto Internacional de Narita al que llegamos tras dos horas de trayecto y sin ningún contratiempo.

Llegada a Nueva Delhi

A la salida del tren, ya en el aeropuerto, el viento comenzaba a azotar con fuerza y el cielo se había tornado bastante gris. El tifón, ahora sí, había llegado. Afortunadamente al cabo de tres horas, las nubes grises y espesas continuaban su camino hacia el norte del país y el cielo comenzaba a adoptar un color azul mientras nuestro avión se preparaba para partir hacia Delhi y nosotros comenzábamos a embarcar.

El vuelo desde Tokyo a Delhi se nos hizo algo largo. A pesar de encontrarnos en el noveno mes de viaje y de haber agarrado un vuelo de 13 horas para llegar a Santiago de Chile desde Madrid, uno de 17 horas desde Chicago a Hong Kong, así como haber pasado 24 horas dentro de un bus, todavía nos cansamos en largos trayectos. Quizás porque nuestro acompañante de avión era el más antipático del mundo. Se intuía el miedo de las azafatas cada vez que pasaban a su lado. Imposible verle esbozar una sonrisa u obsequiar con un gracias a las mismas.

Llegada a  Nueva Delhi, llegada a India

Afortunadamente tras 9 horas y media de vuelo aterrizamos en el aeropuerto Indira Gandhi en Delhi. Pasamos el control de pasaportes, recogimos las mochilas y buscamos la salida. Se abrieron las puertas y un enorme grupo de personas se agolpaba a pocos metros mostrando carteles con diferentes nombres. Entre ellos estaba Mahendra quien nos saludó efusivamente haciéndonos señas para reunirnos con él en uno de los lados. Junto a él, uno de sus conductores, nos entregó a modo de bienvenida un collar de flores a cada uno y emprendimos camino. Marchamos directos al aparcamiento para tomar el coche y dirigirnos al corazón de Nueva Delhi, rumbo a nuestro hotel.

Aeropuerto de Nueva Delhi

A pesar de ser noche cerrada y de que la visibilidad no era demasiado buena (maldito smog), desde bien pronto nos dimos cuenta de que India sería muy diferente a otros países visitados. El caos a la salida del aeropuerto no nos sorprendió demasiado pues es una estampa habitual en grandes ciudades. No lo es tanto, o al menos no lo hemos visto en otras grandes urbes, tanta gente durmiendo en arcenes, parques y medianas de las carreteras. Esa es, probablemente, la cara de India que más nos asustaba encontrarnos, la extrema pobreza. ¿Será India un país que nos enamore o por el contrario un lugar donde se nos encoja el corazón a cada paso? Nos preguntábamos a medida que el coche se acercaba al barrio Paharganj.

Alojamiento en Nueva Delhi

Nuestra llegada al centro de Nueva Delhi se demoró aproximadamente una hora, eso tardamos en llegar al Hotel Uppal International situado en la zona mochilera por excelencia, en Pahangarj. En sus calles se concentran numerosos hostels y hoteles, así como rickshaw (los tuk-tuk indios), coches, vacas, … Entramos en la recepción del hotel, decorado de forma moderna pero con un ligero toque indio, entregamos nuestros pasaportes, rellenamos algunos documentos y, sin dilatar mucho el check-in, nos marchamos a la habitación a descansar tras el largo día de traslado antes de nuestra llegada a Nueva Delhi. Las primeras imágenes de la India nos tenían algo asustados.

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Hotel Uppal Delhi

Datos prácticos sobre nuestra llegada a Nueva Delhi:

– El taxi prepagado desde el Aeropuerto Indira Gandhi a Pahangarj suele costar unas 250 rupias. Según sales del aeropuerto te encuentras con el puesto de venta. En este caso lo que se suele recomendar es no hacer caso a las ofertas de transporte alternativas pues estos taxis, los prepagados, operan 24hrs. En el puesto de venta te darán un ticket que entregarás al conductor del taxi una vez hayas llegado al destino y nunca antes o acabarás pagando unas rupias de más.

– El bus al centro de la ciudad sale cada 60 minutos de la terminal internacional y cuesta 100 rupias. La parada final es Connaught Place pasando por la estación de tren. Es la forma más barata de completar tu llegada a Nueva Delhi.

– El metro es una buena opción para acercarte al centro de la ciudad desde el aeropuerto. Sale cada 10 – 15 minutos dependiendo de la hora del día (no opera de noche) y cuesta 100 rupias. El metro es moderno, rápido, seguro y muy limpio.

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