Los viajes a Noruega suelen ser una experiencia muy completa. Ciudades como Oslo, Bergen o Stavanger combinan historia, arquitectura y paisajes de ensueño, pero si algo caracteriza a este país escandinavo es la posibilidad de mezclar el turismo urbano con actividades al aire libre. Una de las más recomendables es hacer kayak en Alesund, una pintoresca localidad costera situada en la región de Sunnmøre. Su peculiar arquitectura Art Nouveau, los canales que atraviesan el centro y su ubicación junto al mar y rodeada de montañas la convierten en un lugar perfecto para remar con tranquilidad mientras se disfruta del entorno.
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Mi experiencia fue en octubre, un mes en el que uno podría pensar que el frío ya empieza a apretar por estas latitudes. Viajé desde Tenerife bien abrigado, esperando temperaturas gélidas, pero me llevé una grata sorpresa. Durante los días previos, en una escapada a Oslo y una breve visita al encantador pueblo de Vik, incluso eché de menos unos pantalones cortos. El clima se mantuvo templado y seco, condiciones ideales para una excursión en kayak. Así que, sin pensarlo demasiado, me apunté a una ruta guiada por los canales de Ålesund que me permitió ver la ciudad desde una perspectiva diferente y mucho más cercana a su esencia marinera.
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Cómo hacer kayak en Alesund
La experiencia de hacer kayak en Alesund se puede organizar con bastante facilidad. Varias empresas locales ofrecen este tipo de excursiones desde el propio puerto y, si prefieres llevarlo todo atado antes de llegar, también puedes reservar con antelación por internet, algo especialmente recomendable en temporada alta (verano y principios de otoño). En mi caso, opté por una ruta guiada de unas dos horas de duración que incluía todo el material necesario: kayak individual o doble, remo, chaleco salvavidas y, si el clima lo requiere, traje impermeable. No es necesario tener experiencia previa, ya que el recorrido es tranquilo y perfecto para principiantes. Antes de comenzar, el guía explica lo básico y durante toda la travesía se encarga de marcar el ritmo del grupo y velar por la seguridad.
Las condiciones eran simplemente ideales para disfrutar de una actividad que, personalmente, me encanta: un paseo en kayak por los fiordos. En la oficina de turismo me lo habían dejado claro: no hay mejor forma de contemplar la ciudad y sus islas vecinas que desde el mar. Y así fue como acepté la propuesta. Confieso que al principio me sugirieron hacer SUP (Stand Up Paddle), pero eso de acabar chapoteando en agua helada no me hacía mucha gracia, por muy bueno que estuviera el día. Así que me decanté por el kayak, que me daba más estabilidad… y más tranquilidad. Aquí algunas de las empresas recomendadas:
Uteguiden: Empresa especializada en actividades al aire libre en la región de Sunnmøre. Ofrecen excursiones guiadas en kayak por los canales de Ålesund, rutas por los fiordos y salidas al atardecer. Su equipo es profesional y el material está en muy buenas condiciones. Puedes reservar directamente desde su web: uteguiden.com
Kayak More Tomorrow: Esta compañía también ofrece rutas en kayak por Ålesund y alrededores. Algunas de sus excursiones combinan remo con senderismo o incluso visitas culturales, ideal si buscas algo más completo. Más info en su web: kayakmoretomorrow.com
Si planeas incluir esta actividad en tu ruta por Noruega, mi consejo es que vistas con ropa cómoda y utilices varias capas para adaptarte a los cambios de temperatura. Aunque no requiere un gran esfuerzo físico, remar un par de horas te puede hacer entrar en calor rápidamente. Y no olvides llevar una cámara (o el móvil) con funda impermeable si te apetece hacer fotos, porque las vistas desde el agua son una maravilla: casas de colores, puentes, montañas y ese aire nórdico que convierte cada rincón de Ålesund en una postal.

Navegando en un fiordo de Alesund
El reloj marcaba las 11 de la mañana, canal en calma, cámara de fotos y móvil en bolsa estanca, chaleco salvavidas en una mano y remo en la otra, indicaciones teóricas de 10 minutos. No había mucha más ciencia, tan solo había que tener en cuenta que el kayak va provisto de dos pedales que ayudan a la hora de dirigir la embarcación a derecha e izquierda, curiosamente el timón lo llevaba a mis pies. Era hora de dar los primeros pasos hacia el kayak en Alesund.
Uno a uno mis compañeros iban embarcando de manera ordenada. El nerviosismo ganaba terreno pues ya no hacían bromas, todos estábamos prestando atención. Se notaba que a nadie le apetecía un chapuzón a esas horas del día.

Llegó mi momento, era mi turno. Me senté sobre el pantalán, me acercaron mi embarcación, metí una pierna, la otra y me deslicé dentro pero sin soltarme de tierra firme, no pensaba moverme sin mi remo. El instructor me alcanzó la pala y con un leve impulso me puso en marcha. Parecerá raro pero la emoción fue increscendo, era la primera vez que navegaba por un fiordo y todo estaba siendo perfecto.
En unos 15 minutitos ya estaba habituado al movimiento coordinado que implica remar y dirigir el kayak con los pies. Poco a poco me fui alejando del punto de partida dirigiéndome hacia el norte, hacia el puente Hellebroa. Durante esos primeros compases mi objetivo estaba fijado en coordinar el remo y los pedales, no había tiempo para las fotos hasta que ganase en seguridad con el kayak en Alesund.

Conociendo Alesund desde el agua
Apenas nos cruzamos con barco alguno, muchos de ellos estaban varados debido al cercano final del otoño. La cosa estaba tranquila en el canal pero en tierra las terrazas bullían de actividad, se intuía que el sol llama al noruego a salir de casa.
Poco a poco avancé por el canal hasta llegar al fiordo. Estaba emocionado. Me encontré en el fiordo a mi placer, remaba de aquí para allá sin alejarme demasiado no fuera que tuvieran que venir a buscarme o que pasara un barco más grande y me hiciera volcar con el oleaje que deja tras su paso. No me cansaré de decirlo, la experiencia de kayak en Alesund estaba siendo impresionante y como viene siendo habitual, cuando mejor está siendo el sueño suena la alarma que te devuelve a la realidad.

En este caso en lugar de alarma fue una voz que se propagó como un eco a lo largo del fiordo, una voz que nos llamaba a puerto. Punto y final a la experiencia disfrutando de las últimas paladas de vuelta hacia el pantalán.
Me gustó muchísimo la experiencia, seguramente gracias a la quietud del fiordo y al día tan agradable del que había gozado. Me prometí volver a disfrutar de una actividad como esta. El cuándo no lo sé pero el cómo está claro que debe ser como en Ålesund, como en Noruega.

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• Este viaje a Noruega forma parte de la campaña #FiordosNoruegos organizada por Visit Norway. Como siempre todas las opiniones vertidas en este blog son 100% nuestras. •


