lunes , 20 noviembre 2017

De Business Class

Ya se sabe que los recuerdos son caprichosos y que uno guarda en su memoria cosas de lo más extrañas. A mi me ocurre que puede que no recuerde claramente eventos tipo una boda especial, la primera vez que viaje solo a otro continente o dónde estaba en cierta fecha especial pero si que recuerdo como si lo viviera de nuevo otras cosas. Una de ellas es estar sentado en un avión, mirando por la ventanilla y ver el despegue desde Singapur, las miles de luces, los cientos de barcos y todo acompañado de un Singapore Sling. Una experiencia de Business Class total.

De Business Class Lufthansa

De Business Class

Esto fue solo una de las pocas cosas que pude disfrutar al viajar en business class con Lufthansa; cómo? pues será por cuestión de overbooking o similar, pues al hacer el check-in en Singapur resultó que teníamos plazas en business! Una de las pocas veces que hemos “ganado” algo decente con las compañías aéreas. Pero no solo se trata de volar cómodamente sino también de disfrutar de las ventajas de las salas VIP, especialmente en el Changi International Airport-Singapur.

Para empezar, por volar en business tienes acceso a este tipo de salas. En Changi están dotadas de ducha (con todo lo que puedas necesitar para el aseo, afeitado, etc), restaurante (comida fresca y constantemente repuesta), bar (bebidas alcohólicas y/o refrescos de primeras marcas, nada de garrafón ni bebidas marca acme), internet (WiFi o a través de unos maravillosos MAC), televisión e incluso zonas con asientos reclinables y a oscuras donde poder dormir si fuera necesario.

Todo lo anterior se agradece pero entre ellas hay dos cosas que son espectaculares y agradecidas, poder subirte al avión recién duchado (por aquello del calor que hace en esta parte de Asia) y comido (bien comido, no el típico McDonalds que te deja el estómago mal al poco tiempo).

Llegado el momento de embarcar por supuesto lo haces por una zona exclusiva reservada a los que no viajan en turista. Al tomar tu asiento ya ves que será un viaje memorable, asientos reclinables que se ponen en horizontal! Para aquellos que no podamos dormir sentados es como ganarse el gordo de la lotería de navidad, pasar 8 horas (de las 13 que dura el trayecto) durmiendo no tiene precio. Si no duermes podrás ver películas o leer revistas (o ligar con las azafatas/azafatos).

Seguimos con nuestra experiencia de Business Class. Hora de la comida, a la carta y con cubertería como dios manda, por si te interesa “secuestrar” un avión ya sabes que puedes conseguir el cuchillo metálico a bordo, no hace falta jugártela en el control de seguridad del aeropuerto.

Y, como se suele decir, entre pitos y flautas llegas a tu destino fresco como una lechuga, voila! Disfruta de Business Class Experience.

Por cierto, personalmente no pagaría la diferencia de precio entre turista y business. Se disfruta de verdad pero llegas a tu destino al mismo tiempo que los demás, con mejor cara pero a la misma hora así que seguiré buscando ofertas para viajar y soñando con que me toque de nuevo volar como un rey! Aún no he probado otras business class, a ver si vuelvo a dar la campanada pronto.

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