Entre todos los senderos que ofrece Tenerife, uno de los más fascinantes se encuentra en el macizo de Anaga. Hablamos del sendero conocido como Bosque Encantado o sendero El Pijaral, que alberga un pequeño pero excepcional fragmento del bosque de laurisilva, ese reducto vegetal que data de la era Terciaria y que es tan característico de las islas macaronésicas.
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Este rincón de la isla posee un enorme valor ecológico, especialmente por la presencia de la píjara, un helecho que puede alcanzar hasta 3 metros de longitud. Si a esto le sumamos la atmósfera mágica que envuelve este lugar, capaz de transportarte a un cuento, tenemos la excusa perfecta para visitar Tenerife y recorrer este sendero que a continuación te detallamos.
Aquí tienes una ruta guiada por otro de los senderos de Anaga

La Reserva Natural Integral de El Pijaral: corazón verde de Anaga
El Pijaral es una Reserva Natural Integral que ocupa algo más de 300 hectáreas en el macizo de Anaga, una de las zonas más antiguas y mejor conservadas de Tenerife. Dentro de esta reserva se encuentra el sendero popularmente conocido como Bosque Encantado, un nombre que no puede ser más acertado dada la atmósfera de misterio y magia que transmiten sus paisajes.
El Pijaral destaca como uno de los espacios naturales protegidos en Canarias con mayor diversidad de helechos y una de las mejores muestras de laurisilva en las islas. Precisamente, uno de esos helechos gigantes, la píjara (Woodwardia radicans), da nombre a toda la reserva. Sus frondes pueden superar los 3 metros, formando alfombras verdes que tapizan el suelo y los bordes del sendero.

¿Cómo solicitar el permiso para visitar El Pijaral?
Para preservar este ecosistema tan frágil, la visita a la Reserva Natural Integral de El Pijaral está regulada mediante un permiso especial, que es gratuito, rápido y fácil de obtener. Solo tienes que acceder a esta web oficial (clic aquí), elegir la fecha en la que quieres hacer el sendero y registrarte rellenando los campos que te solicitan.
Si no logras conseguir la autorización, no te preocupes: puedes optar por otras rutas igual de bonitas, como el sendero de la Hija Cambada o el Bosque de Los Enigmas, que son de acceso libre. Incluso hay mucho más que ver en Anaga. Sigue esta ruta de 1 día por Anaga y combina bosque, gastronomía y una de las mejores playas salvajes (y de arena negra) de Tenerife. + Info aquí.
Condiciones importantes para reservar:
✱ La reserva permite un máximo de 5 personas por grupo.
✱ Solo puedes reservar con un máximo de 14 días de antelación; fuera de ese periodo el calendario aparece bloqueado.
✱ Cada lunes a las 07:00 horas (hora de Canarias) se liberan las plazas para la semana siguiente.
✱ No están permitidos recorridos organizados por empresas o entidades turísticas, solo visitas individuales o grupos privados. Evita rutas organizadas no autorizadas, ya que podrían ser ilegales.

El sendero del Bosque Encantado: datos prácticos
Este sendero (más correctamente llamado de El pijaral) es un circuito circular de 6,5 kilómetros que se completa en unas 3 horas aproximadamente. Nosotros empezamos a caminar sobre las 11:00 hrs. y estábamos de vuelta poco antes de las 14:00 hrs. (incluyendo parada para bocadillo). La ruta es sencilla, casi completamente llana, ideal para cualquier nivel y altamente recomendable (incluso para hacerlo en familia).

¿Dónde empieza el sendero del Bosque Encantado?
Para llegar hasta el punto de inicio, hay que internarse entre los verdes bosques y alcanzar la zona de La Ensillada, por la carretera que va hacia El Bailadero y Chamorga. El camino hasta allí regala unas vistas muy diferentes a las que solemos imaginar para Tenerife.
Poco después de comenzar la serpenteante carretera de Anaga aparece el mirador de Jardina, desde donde en días claros se puede contemplar la ciudad de La Laguna en todo su esplendor (y El Teide en la lejanía). Más adelante (a pocos minutos) se encuentra el mirador Cruz del Carmen, donde está el centro de visitantes de Anaga y el comienzo de otro sendero muy popular, el sendero de Los Sentidos, que está adaptado para personas con discapacidad motora o sensorial. Localización de Cruz del Carmen aquí.
Pasado Cruz del Carmen, seguimos la carretera dejando atrás el Albergue Montes de Anaga. Poco después de la señal que indica “El Pijaral”, a la izquierda, hay una pequeña área para aparcar. Allí es donde comienza y termina la ruta. Es importante respetar las señalizaciones, no aparcar sobre la vegetación, no dañar el entorno. Cosas lógicas pero fáciles de olvidar.

La ruta circular de El Pijaral
Nada más aparcar, encontrarás paneles informativos que explican la importancia de El Pijaral, una reserva de gran fragilidad que alberga especies únicas en el mundo, tanto de flora como de fauna. Para proteger este tesoro natural, las visitas están reguladas.
Empezamos a andar adentrándonos en la laurisilva, un bosque denso que data de la época Terciaria y que en su día cubrió buena parte del Mediterráneo. Hoy solo quedan fragmentos en algunos lugares del mundo, como Costa Rica, Madeira y las islas Canarias.
La laurisilva está formada mayormente por árboles de la familia de las lauráceas y crece en medianías entre 600 y 1.500 metros de altitud. Está fuertemente influida por los vientos Alisios, que aportan humedad constante, creando un ambiente fresco y lluvioso. La temperatura ronda habitualmente entre los 15 y 19 ºC, por lo que es recomendable llevar algo de abrigo tanto en invierno como en verano.

Paseo por un bosque de cuento en Tenerife
Caminar por este bosque es como adentrarse en un universo verde y húmedo. Cada paso revela especies que parecen sacadas de un cuento: laureles, tejos, naranjeros salvajes, fayas, brezos, acebiños, viñátigos, sauces canarios, y un sinfín de musgos, líquenes y hongos que cubren rocas y troncos. Lo que más llama la atención son las píjaras, helechos gigantes que bordean el sendero y crean una atmósfera mágica.
A los 15 minutos de empezar, llegamos a una bifurcación: seguimos de frente y evitamos el desvío a la derecha, que usaremos para cerrar el recorrido más tarde.
En este tramo pasamos por la Piedra La Jurada, un lugar que en el pasado sirvió para hacer carbón vegetal. Más adelante aparece el imponente Roque Anambro, una chimenea volcánica erosionada que se eleva hasta los 815 metros. Cuenta la leyenda que desde allí se lanzó al vacío el Mencey Beneharo, antiguo rey guanche, al verse acorralado por los conquistadores. Se dice que cayó sobre un acebiño, tiñendo sus frutos de un rojo intenso, y por eso tienen ese color.

Mirador Cabezo del Tejo: un balcón al Atlántico
Tras una hora de caminata suave por el corazón de Anaga, llegamos al mirador Cabezo del Tejo. Desde aquí, las vistas son de postal: el océano Atlántico se extiende hasta el horizonte y la abrupta costa noreste de Tenerife se despliega bajo nuestros pies. Se distinguen claramente el Roque de las Ánimas, los pueblos de Almáciga y Benijo, todo enmarcado por el intenso verde del bosque y el profundo azul del mar.
Mientras disfrutamos del paisaje, nos acompañan unos pinzones comunes que revolotean sin miedo, seguramente acostumbrados a los visitantes. Aprovechamos para hacer una pausa y comer un bocadillo mientras las pequeñas aves picotean las migas que caen al suelo. Un momento sencillo, pero cargado de magia.

La pista forestal de El Pijaral
Después de reponer fuerzas, retomamos la ruta. A la derecha del mirador parte una pista forestal ancha que nos vuelve a adentrar en la espesura de la laurisilva. El ambiente es húmedo, silencioso, cubierto por la niebla y el musgo que crece en troncos y piedras. Esta zona está muy influenciada por los vientos Alísios.
Entre la vegetación encontramos una pequeña joya botánica: la Violeta de Anaga (Viola anagae), una delicada flor azul violáceo que solo crece en esta zona de Tenerife. Saber que es una especie endémica, exclusiva de este lugar, hace que la experiencia sea aún más rica

En el suelo vemos pequeñas criaturas que dejan un rastro plateado: parecen babosas, pero son Plutonia lamarckii, una especie curiosa que combina características de babosa y caracol, protegida por una pequeña concha dorada. Es un ejemplo más de cómo esta laurisilva ha dado lugar a formas de vida únicas y adaptadas.
Continuamos atentos a no pisarlas y a lo largo del camino descubrimos antiguos refugios de pastores construidos con piedras volcánicas, que en días de mal tiempo debieron ser un cobijo invaluable.

El final del sendero por el Bosque Encantado
Tras unos 50 minutos desde el mirador, el sendero del Bosque Encantado desemboca en una carretera. Podríamos seguir por ella para volver al inicio, pero a la derecha, entre la vegetación, encontramos un desvío señalizado: el sendero de las Chamuscadas.
Tomamos este camino para seguir dentro del bosque y, diez minutos después, llegamos a la bifurcación inicial. Desde aquí solo queda completar el último tramo que nos llevará de vuelta al coche.
El sendero del Bosque Encantado, sencillo, circular y lleno de sorpresas, se ha convertido en uno de nuestros favoritos en Anaga. La combinación de flora endémica, leyendas, fauna curiosa y paisajes siempre cambiantes hacen que no sea difícil entender por qué este rincón se considera uno de los más mágicos de Tenerife.

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1 Comentario
El lunes pasado hice esta ruta. Recomiendo a todos aquellos que les guste la naturaleza que la hagan porque la van a disfrutar. Incluso el trayecto en coche hasta el lugar del partida es espectacular. No resulta nada difícil de hacer .
Aprovecho para agradeceros a Marcos y a Yolanda vuestro blog . Estoy con mi pareja recorriendo la isla de Tenerife y me está sirviendo como la mejor guía que he podido encontrar. Venimos de Mallorca y nos está encantado Tenerife. Es un auténtico paraíso.